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El auge de los complementos alimenticios y los suplementos nutricionales en España

Adamed Mujer en 25 enero, 2017 - 4:00 pm en Alimentación

Estrés, cansancio, debilidad, artrosis, insomnio, envejecimiento, flatulencia, calvicie, obesidad… son solo algunos de los motivos por los que los europeos consumen complementos nutricionales. Solo en España gastamos 440 millones de euros en 2014, según un trabajo publicado por Food Consulting —eso sí, muy lejos de los más de 27.000 millones de dólares (25.000 millones de euros) que se estima se gastaron en EE UU en 2016—. El punto de partida es claro: una dieta equilibrada, variada y rica en frutas y verduras debe proporcionar al ser humano todos los nutrientes necesarios. Incluso en el caso de personas que están a dieta para bajar de peso. “No es una cuestión de cantidad, sino de calidad de los alimentos”, destaca la doctora Helen Delichatsios, del Hospital General de Massachusetts (EE UU). Pero, también confiesa que hay ocasiones en las que una ayuda exterior es necesaria, como la complementación con vitamina D en el caso de mujeres con deficiencias en este micronutriente (según la Universidad de Harvard, “a veces es difícil llegar a las 1.000 unidades internacionales diarias solo con el sol y la comida”).

Otros grupos para quienes también son útiles ciertos complementos nutricionales son los mayores de 50 años (vitamina D, B12 y folato); mujeres en edad fértil (ácido fólico, vitamina D y hierro); niños menores de 5 años (vitaminas A, C, y D); personas que se protegen del sol (vitamina D) y veganos (vitaminas B12 y D2), según The European Food Information Council. “Son productos eficaces y, generalmente, los que más los utilizan son mujeres, niños, personas mayores y los que practican actividad física”, sostiene Aquilino García Perea, vocal de Alimentación del Consejo General de Colegios de Farmacéuticos de España.

Un estudio publicado recientemente en Jama, en el que se analizaba la ingesta de estos preparados entre 1999 y 2012, concluye que más de la mitad de los estadounidenses toma algún complemento, si bien han retrocedido algo los multivitamínicos/multiminerales (más de 10 componentes) y han aumentado un 14% los productos con vitamina D y un 11% los suplementos de aceite de pescado. En España, solo el 9% de la población consume suplementos alimenticios frente al 59% de los daneses o el 43% de los alemanes, según The European Food Information Council; pero un informe de la empresa de investigación de mercados Euromonitor International apunta que su demanda seguirá creciendo.

¿Complementos o suplementos nutricionales?

Las normativas comunitaria y española aluden a complementos alimenticios y los definen como “concentrados de nutrientes o de otras sustancias con un efecto nutricional o fisiológico, y se pueden comercializar en forma de dosis, como píldoras, tabletas, cápsulas, líquidos dosificados, etcétera”. Por el contrario, el Centro Nacional de Medicina Complementaria y Alternativa del Departamento de Salud de Estados Unidos, habla de suplementos nutricionales y no de complementos al referirse al mismo producto. Aquilino García establece diferencias sutiles entre ambas acepciones: “Como su propio nombre indica, los complementos nutricionales complementan una dieta que, por circunstancias ajenas o no al individuo, no es completa; son un aporte extra de energía y/o nutrientes. Y los suplementos tienen como objetivo suplir aquello que no tenemos; es decir, vienen a cubrir la falta de algún nutriente que no se obtiene a través de la alimentación normal”.

En términos prácticos: los sobres, purés o batidos proteícos, vitaminados y mineralizados diseñados para suplir parcial o totalmente una comida son suplementos, y “también se utilizan para nutrir a enfermos y ancianos”, precisa el farmacéutico. Los comprimidos de colágeno y magnesio, de melatonina, o complejos multivitamínicos, por ejemplo, “son complementos que no desplazan al alimento, sino que lo complementan”. ¿Y las cápsulas de vitamina D o los preparados de hierro? Según García Pérez, son suplementos, porque suelen prescribirlos los médicos en situaciones carenciales. ¿Y los comprimidos de ácido fólico y vitaminas? “Son complementos, muy recomendados en las embarazadas para prevenir defectos neurológicos en el feto, que dan a la mujer un aporte extra de algunos nutrientes”. En cualquier caso, estos productos no son medicamentos, como recuerda la FDA, por lo que las agencias sanitarias no son competentes para evaluar su eficacia, sino para velar por la inocuidad de sus ingredientes.

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