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Nueve alimentos con mucho más azúcar del que imaginamos

Adamed Mujer en 19 junio, 2019 - 4:30 pm en Alimentación

Una persona con un índice de masa corporal normal debería tomar un máximo de 25 g diarios de azúcar, según recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), lo que equivale aproximadamente a unas 6 cucharadas. Sin embargo, según el estudio científico ANIBES, elaborado por la Fundación Española de Nutrición, el consumo medio de azúcar diario en España se sitúa en 71,5 gramos, una cifra que prácticamente triplica las recomendaciones de la OMS.

Esto significa que nos hallamos ante un problema de salud pública de primer orden, “cuya responsabilidad no es del consumidor, quien a menudo es incapaz de descifrar las etiquetas que indican que determinados productos de consumo habitual contienen azúcar”, señala Antonio Rodríguez, autor de El libro de Sinazucar.org (Pluma de Cristal).

“A menudo el azúcar aparece en las etiquetas camuflado en términos como dextrosa, ya que los fabricantes emplean artimañas para desorientar al consumidor”. Términos como sacarosa, maltodextrina, dextrina o fructosa también nos están indicando que el alimento que tenemos entre manos contiene azúcar.

Para Rodríguez, es fundamental reducir la ingesta diaria de azúcar y para ello, en lugar de buscar alternativas para endulzar –algunas de las cuales, como la miel, la panela o el sirope de agave también contienen azúcar– solo hay una opción, que pasa por “reeducar al paladar para que se acostumbre al sabor de los alimentos sin necesidad de endulzarlos, algo que puede lograrse en pocas semanas si vamos reduciendo paulatinamente la cantidad que agregamos, por poner un ejemplo, en un yogur natural o en un café”.

El experto señala que pese a que la población está muy concienciada sobre la cantidad de azúcar que encontramos en algunos productos, como las piezas de bollería, aún desconoce que existen otros, muchos de ellos de consumo habitual, que también llevan, de manera que deberíamos consumirlos con moderación. Estos son algunos:

Pizza
Es de sobras sabido que no es conveniente consumir pizzas precocinadas por la gran cantidad de grasas y harinas de mala calidad que contienen, pero poca gente sabe que también presentan grandes cantidades de azúcar. En concreto, una pizza estándar puede llevar hasta 3,5 terrones, es decir unos 20 g, cifra que prácticamente alcanza el consumo diario máximo que prescribe la OMS. “Lo más grave es que es un producto que solemos identificar como salado”, indica Rodríguez.

Cerveza sin alcohol
Son muchos los que se pasan a esta bebida con la intención de llevar un estilo de vida saludable sin saber que “una cerveza sin alcohol puede contener unos dos o tres terrones de azúcar dependiendo del fabricante, pues se le añade para mejorar el envasado e incluso el sabor”, explica Rodríguez.

Zumos
La nutricionista Pilar Esquer, profesora de la escuela Gasma, en Castellón, recomienda evitar en la medida de lo posible tanto los zumos industriales como los naturales. “La fruta debe tomarse siempre entera para aprovechar la fibra, de manera que la glucosa no llegará tan rápido a la sangre y el páncreas no se verá obligado a realizar un sobreesfuerzo”, algo que notaremos de forma inmediata ya que “dejaremos de vivir en una montaña rusa de subidas y bajadas de glucosa, estaremos de mejor humor y tendremos fuerza y energía”.

Sushi
Cada pieza de sushi puede contener hasta medio terrón de azúcar, lo que significa que con una sola ración podemos estar superando con creces la cantidad establecida por la OMS.

Pan de molde
Es otro de los productos que, en muchas ocasiones, consumimos como si fuese saludable sin ser conscientes de que los panes de molde industriales “no solo llevan harinas refinadas, con un gran impacto metabólico, sino que se elaboran mediante fermentaciones muy rápidas, obtenidas a través de azúcares añadidos”, explica Rodríguez, cosa que confiere al pan suavidad y esponjosidad. Lo ideal es, pues, adquirir siempre panes artesanales elaborados mediante fermentaciones lentas con levaduras naturales.

Cereales de desayuno
Incluso aquellos que tienen una apariencia más saludable suelen llevar, salvo excepciones, grandes cantidades de azúcar. Para Esquer, es conveniente evitarlos y huir de reclamos como pueden ser los cereales con fibra añadida, “que son el timo de la estampita: la supuesta fibra no es más que salvado de trigo, muy irritante para el intestino”.

La nutricionista Paloma Quintana señala, por su parte, un problema adicional en lo que se refiere al consumo de cereales de desayuno, un producto que millones de personas toman al empezar el día. “Aunque los compremos sin azúcares añadidos, suelen llevar edulcorantes para lograr un sabor dulce, incluso más que si llevaran azúcar. Con esto lo único que se consigue es acostumbrar al paladar a este sabor, de manera que el umbral de dulzor en la población es cada vez más alto”.

Café envasado
Esos cafés ya preparados que encontramos en los refrigeradores del supermercado para consumir por la calle contienen grandes cantidades de azúcar, especialmente los cappucinos. En este sentido, Rodríguez alerta sobre algunos productos de cafetería que consumimos habitualmente: “un frappucino de Starbucks contiene hasta 20 terrones de azúcar”.

Infusiones infantiles
Todos los expertos consultados coinciden en que si bien es cierto que“existe cierta predisposición hacia los alimentos dulces desde que somos pequeños, también lo es que se educa mal al paladar y luego sufrimos las consecuencias durante toda la vida”, explica Rodríguez.

Esquer coincide: “si evitásemos los refinados y el azúcar desde la infancia, el cuerpo humano, que es sabio, acabaría rechazándolos y tendería a consumir de forma instintiva otros alimentos que le sientan bien”. Esto no solo no ocurre, sino que son precisamente los niños quienes crecen rodeados de alimentos que contienen ingentes cantidades de azúcar.

Además de las clásicas galletas o postres lácteos, están las infusiones infantiles, “un producto que en teoría se compone de hierbas como el anís y que ayuda a hacer la digestión, cuya composición contiene un 90% de azúcar”, señala Rodríguez. “El problema es que la vuelta atrás es muy complicada, ya que se condicionan los gustos de los niños desde pequeños”, un problema que, según Esquer, solo tiene una solución, “y está en manos de las autoridades sanitarias capacitadas para legislar al respecto”.

Miel
Ni la miel ni los siropes son sustitutos saludables del azúcar, pese a que tienen una fama injustificada de serlo. La miel contiene hasta un 80% de glucosa y fructosa, de manera que su consumo, como ocurre con el popular sirope de agave, no es recomendable si se desea reducir la ingesta de azúcar. Tampoco es cierto, alerta Rodríguez, que el azúcar moreno o la panela sean más saludables. “Simplemente están menos refinados, pero su impacto sobre el organismo es el mismo”, concluye.

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