/ Anticonceptivos / Mujeres de todo el mundo tienen dificultades para acceder a métodos anticonceptivos

Mujeres de todo el mundo tienen dificultades para acceder a métodos anticonceptivos

Adamed Mujer en 25 febrero, 2021 - 10:50 am en Anticonceptivos

En el mundo hay 1.900 millones de mujeres en edad reproductiva (entre 15 y 49 años), de las que 842 millones utilizan métodos anticonceptivos y 270 millones desean controlar su fertilidad con métodos modernos y fiables, pero no pueden. La Asociación para la Planificación Familiar 2020 (FP2020) trabaja con Gobiernos, sector privado, donantes y sociedad civil con un objetivo: contribuir a satisfacer esa demanda insatisfecha. Beth Schlachter es su directora desde que se creó en 2012, cargo que dejará pronto, una vez concluída su misión. “No se trata de obligar a las mujeres a utilizar métodos anticonceptivos, sino de que estén disponibles para ellas y los puedan usar si así lo eligen”. En ocho años, 60 millones más han comenzado a usarlos en los 69 de países del Sur Global en los que la FP2020 trabaja.

Y esto era antes de la pandemia. Los servicios de planificación familiar se interrumpieron en el 68% de los países, y el 9% informó que el parón fue completo, tal como desvela una encuesta de seguimiento de la Organización Mundial de la Salud, de agosto de 2020. “Ahora, las interrupciones relacionadas con la covid pueden llevar a 15 millones de embarazos no planeados adicionales”, remarca Anita Zaidi, responsable de la división de género de la Fundación Bill y Melinda Gates. Solo en los países de Asia y África subsahariana en los que opera FP2020, 320 millones de mujeres afirman usar métodos anticonceptivos modernos, según su informe anual de progreso, presentado recientemente, con datos hasta julio de 2020. El esfuerzo por mantener ese avance no puede decaer, advierten sus impulsores, en tanto que la población femenina en edad reproductiva no deja de aumentar. Según sus cálculos a razón de 15 millones al año en el conjunto de territorios en los que trabaja.

“Las mujeres quieren controlar su vida reproductiva, pero con los métodos adecuados, con toda la información para escoger lo que mejor les funcione según su biología, sus relaciones, su vida… Y es una tarea complicada hacer que estén disponibles para todas en todas partes”, comenta Schlachter. Garantizar el suministro es uno de los principales problemas que se ha encontrado FP2020. “Se ha trabajado mucho sobre ello, incluso antes de nuestra asociación, para que haya acceso además a variedad de anticonceptivos, de corto y largo plazo. Pero no todos los sistemas sanitarios tienen la capacidad o personal cualificado para implementar algunos de estos métodos. Algunos ni siquiera tienen un marco legal que lo permita”, continúa. Por eso, una de las patas de su trabajo consiste en la incidencia política y el apoyo técnico para que los Gobiernos adquieran compromisos en este ámbito y puedan cumplirlos.

El otro gran reto es “derrumbar las creencias y normas sociales y religiosas”, en palabras de Schlachter, que impiden que las mujeres ejerzan su derecho a decidir cuántos hijos tener y cuándo. “Hay que abordar estas resistencias una a una. Es muy importante para prevenir embarazos tempranos no deseados y también el matrimonio infantil. Las chicas a veces usan anticonceptivos cuando no están casadas, pero cuando se enlazan, existe la norma de que tienen que demostrar que son fértiles y tener hijos muy jóvenes”, expone la experta. Solo garantizando el suministro no basta. Sin el trabajo de información y sensibilización, dice, no se lograrán progresos a largo plazo. “Puedes conseguir un gran avance y llevar estos métodos a todas partes del mundo y que las mujeres no los usen porque no los conocen, porque no están permitidos en sus relaciones de pareja o en sus sociedades”.

En la práctica, estos proyectos de sensibilización se traducen en charlas bajo un árbol, en reuniones de vecinos, en folletos explicativos con dibujos, en cajas con penes de madera con los que aprender a poner correctamente los preservativos o vaginas de plástico en las que observar dónde se coloca un DIU. Esta labor informativa la realizan los llamados defensores o activistas, también agentes de salud comunitarios formados para el caso, e incluso enfermeras expertas que asesoran, resuelven dudas y dispensan anticonceptivos en zonas remotas.

Con todo, los mayores progresos en esta materia entre los países estudiados por FP2020 los han conseguido los africanos. A pesar de que la mayor parte de la financiación en planificación familiar la concentran cinco asiáticos, comenta Schlachter. Según sus datos, 13 países han duplicado el número de mujeres que utilizan anticonceptivos modernos, 14 han sumado más de un millón de nuevas usuarias y 17 han alcanzado el Objetivo de Desarrollo Sostenible 3.7 de garantizar el acceso (disponibilidad) universal a los servicios de salud sexual y reproductiva, incluidos los de planificación familiar, información y educación, y la integración de la salud reproductiva en las estrategias y los programas nacionales para 2030.

Sin embargo, la covid-19 ha irrumpido como una amenaza real a los derechos de las mujeres, en especial, a los sexuales y reproductivos. Un informe del UNFPA advertía en abril de 2020 de que algunas medidas para combatir la covid-19, como el confinamiento y el cierre de clínicas por falta de material y personal, dejarían sin acceso a métodos anticonceptivos a 47 millones de mujeres en solo los seis primeros meses. A la falta de suministros, las normas sociales y religiosas, y las dificultades que la pandemia ha añadido para hacer accesibles los servicios de planificación familiar, hay que sumar un último obstáculo: la escasa financiación. “Hay muy pocos fondos para los programas relacionados con los anticonceptivos en África. Eso tiene que cambiar. Pero si ves la situación económica de estos países, que ha empeorado con la covid, así como la de los consumidores, ni unos ni otros tienen recursos para estos productos”, explica Schlachter.

En este sentido, recuerda la experta que entre la Agencia de Estados UNidos para la Cooperación al Desarrollo (ASAID, por sus siglas en ingles) y el UNFPA proveen el 70% de los artículos para África. “Lo que nos revela es que los gobiernos del continente no tienen para costearlos ellos mismos o deciden no priorizarlos porque saben que lo donantes lo harán. Tiene que haber un cambio y que los mandatarios valoren los derechos de las mujeres, su autonomía reproductiva y que inviertan en ello. Esa transformación es muy difícil de conseguir”, afirma. “Ampliar el acceso a anticonceptivos y programas de planificación familiar es una de las formas más rentables de romper el ciclo de la pobreza”, defiende Zaidi por correo electrónico. “Más niñas permanecen en la escuela, las mujeres tienen más libertad para trabajar fuera del hogar, obtener ingresos y contribuir a la economía. Menos mueren por abortos inseguros o complicaciones relacionadas con el embarazo”, concluye.

0 Comentario Opina

Envíenos un mensaje aqui

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *