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El envejecimiento no es necesariamente un factor de riesgo en la salud sexual

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Adamed Mujer en 18 mayo, 2015 - 9:32 am en Destacados, Destacados-2

Con la llegada de la menopausia, a partir de los 50 años, la sexualidad y la satisfacción femenina dependen principalmente del deseo y la excitación, según sugiere un estudio realizado en mujeres británicas. “El deseo es el motivador más importante de la actividad sexual y, como tal, no nos sorprendió saber que es uno de los predictores de la salud sexual”, afirma la autora principal del informe, la doctora Andrea Burri, psicóloga de la Universidad de Zúrich, Suiza.

Investigaciones anteriores habían puesto en relieve la importancia de una vida sexual sana para mejorar la calidad de vida. La función sexual femenina se cree que está compuesta de un grupo de dominios incluyendo el deseo, la excitación subjetiva y genital, los orgasmos, la satisfacción, y el dolor. Estudios transversales mostraban una disminución de la función sexual femenina a medida que aumenta la edad pero existían escasos datos sobre el sexo y las consecuencias del envejecimiento.

El objetivo del estudio fue describir los cambios en el funcionamiento sexual a lo largo del tiempo. Para ello entrevistaron a 500 mujeres sobre su sexualidad en el 2008 y 2009 y posteriormente las volvió a entrevistar a los cuatro años para determinar si sus sentimientos sobre el sexo variaron con la edad. La experta señaló que aunque el estudio es pequeño aporta la evidencia de que las mujeres pueden tener una vida sexual satisfactoria a pesar de la edad y los cambios hormonales de la menopausia.

Los autores indagaron el nivel de satisfacción de las participantes con sus relaciones de pareja y la sexualidad, incluido el deseo, la excitación, la lubricación, el orgasmo y el dolor. La edad no aumentó la posibilidad de que las mujeres desarrollaran trastornos sexuales en cuatro años y así lo registró la segunda entrevista, según publica el equipo en Journal of Sexual Medicine.

En general, el funcionamiento sexual de las mujeres resultó ser moderadamente estable a través de los cuatro años, lo que sugiere que existe una variación considerable y, por tanto, margen de mejora del funcionamiento sexual a través de enfoques de tratamiento de comportamiento cognitivo. Los resultados evidencian que a pesar de los efectos perjudiciales de la menopausia y la transición a la menopausia, la satisfacción sexual de las mujeres puede mejorar con tratamiento y los problemas sexuales por tanto pueden remitir.

Es importante señalar que la mejora de la sexualidad de una mujer es posible, incluso en la etapa postmenopáusica, y a pesar de los posibles cambios biológicos como la sequedad vaginal y el conscuente dolor durante las relaciones sexuales debido a la falta de estrógenos. El deseo y la excitación son los principales activos del funcionamiento sexual y por tanto son primordial abordarlos ante posibles problemas de salud sexual en las mujeres.

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