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Células del feto sobreviven en las mujeres embarazadas después del parto

madre e hijo
Adamed Mujer en 21 septiembre, 2015 - 9:44 am en Embarazo

Un equipo de patólogos del Centro Médico de la Universidad de Leiden, en Holanda, ha realizado un estudio que indica que las mujeres casi siempre adquieren células fetales cuando se quedan embarazadas. Para descubrirlo tomaron muestras de tejidos de 26 mujeres que habían muerto durante el embarazo o inmediatamente después. Todas ellas habían estado embarazadas de hijos varones y como publicaron en la revista Molecular Human Reproduction, los investigadores encontraron células con cromosomas Y en todas las muestras de tejido analizadas. Aunque estas células masculinas eran infrecuentes estaban presentes en todos los órganos que los científicos estudiaron: cerebro, corazón o riñón entre otros.

Durante la década de los noventa, los científicos descubrieron los primeros indicios de que las células de los hijos, tanto niños como niñas, pueden escapar del útero y desperdigarse por el cuerpo de la madre. Llamaron a este fenómeno microquimerismo fetal por la quimera, un monstruo de la mitología griega que era una mezcla de león, cabra y dragón. Pero las células fetales no se limitan a circular pasivamente. Los estudios con ratones hembra muestran que las células fetales que terminan en el corazón pasan a formar parte del tejido cardíaco. “Se convierten en células de un corazón que late”, decía J. Lee Nelson, experta en microquimerismo del Centro de Investigación Oncológica Fred Hutchinson de Seattle.

Las células pueden desaparecer, pero, en ocasiones, se quedan toda la vida. En un estudio de 2012, Nelson y sus compañeros analizaron el cerebro de 59 mujeres mayores fallecidas y encontraron el cromosoma Y en el 63 % de ellas. Muchos estudios sobre el microquimerismo fetal se centran en las células provenientes de los hijos varones, ya que son más fáciles de distinguir de las células de la madre. Se han llegado a detectar estas células con tan solo siete semanas de embarazo.  Ahora, los expertos creen que el microquimerismo dista de ser un fenómeno raro. “La mayoría de nosotros piensa que es muy frecuente, o incluso universal”, afirma Nelson. Pero sigue siendo bastante misterioso.

En los últimos años, los investigadores han hallado muchos indicios que apuntan a que el microquimerismo puede afectar a la salud de la mujer. Los tumores pueden estar llenos de células fetales, por ejemplo, lo que indica que estas podrían contribuir a la aparición del cáncer. Sin embargo, otros estudios hacen pensar que el microquimerismo protege a las mujeres de la enfermedad. “Esta paradoja parece darse en cada caso de enfermedad”, comenta Amy M. Boddy, investigadora posdoctoral de la Universidad Estatal de Arizona. En un artículo publicado el mes pasado en la revista Bioessays, Boddy, Sayres y sus compañeros señalan que las células fetales podrían producir sustancias químicas que afectasen a los procesos biológicos de la madre, lo que permitiría al feto manipularla desde el interior.

Algunos científicos sugieren que debería estudiarse, a partir de estos resultados, el modo en que las células fetales del cerebro influyen en el comportamiento de la madre. Por otro lado, si un hijo puede, de algún modo, coaccionar a su madre para que le proporcione más recursos, tendrá más opciones de sobrevivir hasta la madurez y reproducirse. Es frecuente que las células fetales aparezcan en el tejido mamario e incluso en la leche, por ejemplo. Los investigadores sostienen que los hijos podrían crecer más si sus células fetales estimulasen la producción de leche. Las madres también cuidan a los bebés mediante su calor corporal. La glándula tiroides, situada en el cuello, actúa como un termostato y, en teoría, las células fetales de la tiroides podrían hacer que la madre generase más calor que sin dichas células.

Boddy y sus compañeros opinan que, si los resultados preliminares fuesen prometedores, los científicos también deberían preguntarse por el modo en que las células fetales del cerebro influyen en el comportamiento de la madre. “Es la parte más emocionante, pero es la parte que menos se ha investigado de momento”, asegura Athena Aktipis, psicóloga de la Universidad Estatal de Arizona y coautora del artículo de Bioessays. “El microquimerismo podría ejercer algún efecto sobre la salud mental durante el posparto”.

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