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Cómo elegir un buen curso de preparación al parto

Adamed Mujer en 19 septiembre, 2019 - 1:00 pm en Embarazo

Resolver dudas en las últimas semanas de gestación o simplemente prepararse físicamente para dar a luz son algunas de las cuestiones que animan a las embarazadas a apuntarse a un curso de preparación al parto.

Aunque la mayor parte de las inquietudes se resuelven en las visitas a la consulta de ginecología y a la matrona, acudir a estos cursos ayuda no solo a disipar otro tipo de incertidumbres, sino a compartir experiencia con otras futuras madres y, sobre todo, a prepararse física y psicológicamente para afrontar el embarazo, el parto y postparto con información y seguridad.

Aunque estas clases no son obligatorias ni forman parte de las pruebas médicas que deben realizar las mujeres durante su embarazo, sí son recomendables, sobre todo para madres primerizas, pues las preparan para afrontar el esfuerzo físico del parto enseñándoles técnicas de relajación y respiración, junto con ejercicios para aliviar el dolor.

Estos cursos de preparación al parto se inician, por regla general, alrededor del sexto o séptimo mes de gestación, y lo más frecuente es que se repartan en dos clases semanales de dos horas de duración en las que se imparten contenidos teóricos y prácticos. La parte teórica se centra en explicar los cambios que se registran durante la gestación y se instruye sobre cuidados del recién nacido y lactancia, y técnicas de rehabilitación durante el postparto. En la parte práctica se realizan ejercicios de gimnasia prenatal que ayudan a la gestante a mejorar su forma física y a conocer el modo más adecuado de respirar, así como otras técnicas de relajación y control para afrontar el parto de manera óptima.

Actualmente existen diversas metodologías dentro del universo de los cursos de preparación al parto, por lo que no es fácil escoger qué curso es el más adecuado para cada una. Lo recomendable es consultar previamente con el ginecólogo, informarse sobre las contraindicaciones que podría tener cada metodología y acudir también al boca a boca, conociendo la experiencia de otras mujeres que hayan asistido a estas clases.

La mayoría de los cursos coinciden en temario y contenidos en la parte teórica, pero difieren en la parte práctica en función de la metodología que apliquen los formadores. Dos técnicas son las más extendidas: la técnica Lamaze y el Método Bradley. La primera propone una serie de pautas enfocadas a aliviar el dolor de dar a luz y aplica técnicas como el yoga o el pilates; la segunda tiene como principal objetivo evitar que se le administren medicamentos a la madre y se basa en enseñar técnicas de relajación. Ambas técnicas implican al padre en el proceso de acompañamiento y apoyo en el momento de dar a luz.

Pero en los últimos años se han extendido otro tipo de cursos, centrados en la preparación al parto con yoga; con stretching o gimnasia suave; a través de la natación o matronatación; o con técnicas de relajación basadas en principios sofrológicos, entre otras. Algunos futuros padres también optan por asistir a clases de puericultura, en las que aprender todo lo relativo a los cuidados que necesitan los recién nacidos durante las primeras semanas.

Combinar las visitas a profesionales sanitarios junto con la asistencia a alguno de estos cursos puede ayudar a las futuras madres a llevar de manera óptima su embarazo.

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