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Consejos y recomendaciones sobre la toma de fármacos durante el embarazo

Adamed Mujer en 15 septiembre, 2017 - 10:18 am en Embarazo

La empresa especializada en reproducción asistida IVI ha emitido algunas recomendaciones en relación con la toma de fármacos durante el embarazo, teniendo en cuenta que la Organización Mundial de la Salud (OMS) alerta de que la gran mayoría de ellos pueden causar daños serios en el feto. Las enumeramos a continuación:

  • Cualquier información y consulta relacionada con la administración de medicamentos se ha de realizar siempre a un especialista, huyendo del autodiagnóstico y la automedicación, e incluso de esos vecinos, amigos y familiares de cabecera que prescriben por su cuenta, basándose en su propia experiencia. Para estos casos es el ginecólogo o bien el médico de cabecera, tras una revisión de la paciente, quien podrá determinar la mejor solución para su dolencia o malestar, así como explicar los riesgos y/o beneficios de tomar determinados fármacos.
  • Hay un gran porcentaje de medicamentos que llegan al feto a través de la placenta, de la misma manera que lo hacen el oxígeno y los alimentos, por lo que pueden perjudicar el correcto desarrollo del feto y ocasionarle lesiones o incluso la muerte. Del mismo modo, pueden influir en la placenta, generando en el futuro bebé problemas como bajo peso al nacer o un menor desarrollo. Otro tipo de fármacos pueden ocasionar partos prematuros debido a un mecanismo de contracción de los músculos del útero. De ahí la importancia de prescindir de la ingesta de medicamentos durante la gestación, excepto en los casos en los que sea absolutamente necesario para el buen estado de salud de la madre.
  • La FDA clasifica los fármacos en 5 tipos, según los riesgos: el grupo A incluye a los que los estudios en mujeres revelaron que no existe un riesgo para el feto durante el primer trimestre, entre ellos el ácido fólico, vitamina B6, ácido ascórbico, hierro, calcio, potasio y levotiroxina en dosis recetadas. En el grupo B aparecen aquellos en los que estudios en animales revelaron que no existe un riesgo para el feto durante el primer trimestre, y son acetaminofenol, aspartato, corticoides, insulina, amoxicilina, ácido clavulánico, amoxicilina, azitromicina e ibuprofeno (es mejor evitar este último después de la semana 32 de gestación). Por otro lado, están los de la clase C, con estudios en animales en los que se han demostrado efectos perjudiciales para el feto y que sólo deben utilizarse cuando el beneficio puede justificar ese riesgo (proclorperazina, amikacina, atenolol, beclometasona, betametasona, cafeína, carbamazepina, codeína, clonazepam, fluconazol, ketorolac, dexametasona, inmunoglobulina anti RH (D), y la ciproflozacina); los del grupo D, para los cuales sólo se acepta su administración si no se dispone de otro fármaco más seguro y hay riesgo para la madre: (acenocumarol, ácido acetilsalicílico, diazepam, valproico, litio, fenitoína, algunos quimioterápicos como bleomicina o metotrexate, y el alcohol), y los del grupo X, que no han demostrado beneficio alguno sobre la embarazada y está contraindicado totalmente su uso durante la gestación (isotretinoína accutane, misoprostol, talidomida, raloxifeno, simvastatina o nandrolona).
  • El omeprazol, los antihipertensivos, los antiinflamatorios no esteroideos y los anticonceptivos orales son algunos de los fármacos más peligrosos durante el embarazo. Sin embargo, existen otros medicamentos que una gestante puede consumir sin ningún riesgo y que le ayudarán a aliviar las molestias que pueda experimentar durante el embarazo y los primeros meses de maternidad. Además de los medicamentos, no debemos obviar los efectos que pueden tener algunas vacunas sobre el feto y la placenta, como son la del sarampión, varicela, rubéola, paperas, poliomelitis y fiebre amarilla.
  • Junto a los medicamentos contraindicados durante el periodo de embarazo también se encuentran aquellos que están desaconsejados durante la lactancia materna, fase en la que hay que tener especial cuidado con los medicamentos y sus efectos sobre el bebé. Aquí, la FDA establece tres categorías de fármacos para la administración durante la lactancia: los que sí pueden administrarse sin ningún riesgo para el bebé; los que no se recomienda su uso, o exigen la interrupción de la lactancia, y aquellos de los no hay ninguna información sobre sus posibles efectos.

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