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Crean miniplacentas de laboratorio para investigar la primera fase del embarazo

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Adamed Mujer en 29 noviembre, 2018 - 1:16 pm en Embarazo

La placenta es esencial para la supervivencia del embrión y para que el embarazo sea exitoso, puesto que proporciona el oxígeno y los nutrientes necesarios al feto para que crezca y madure en el útero materno. Alteraciones en su desarrollo durante el primer trimestre pueden provocar problemas graves de salud tanto en la madre como en el bebé, desde preeclampsia a restricción del crecimiento intrauterino, e incluso muerte fetal.

Y sin embargo, a pesar del rol clave de este órgano en la gestación, no se conoce bien cómo funciona o por qué surgen los problemas. Tampoco, qué medicamentos son inocuos para el feto durante ese primer periodo de la gestación. La razón es que no hay modelos experimentales adecuados.

Investigadores de la Universidad de Cambridge han dado con una solución a esta dificultad: han logrado por primera vez desarrollar mini-placentas en el laboratorio, u organoides de placenta, esto es modelos en miniatura y simplificados de este órgano. Estas placentas diminutas permitirán estudiar en profundidad el inicio del embarazo, cómo se implanta el embrión en el útero, cómo se desarrolla la placenta y cómo se produce el intercambio de nutrientes entre la madre y el hijo, entre otros. También, cómo y por qué surgen problemas durante el primer trimestre de la gestación.

La placenta es absolutamente esencial para mantener al bebé mientras crece dentro de la madre”, dice en un comunicado de prensa Margherita Turco, primera autora del trabajo que publica Nature, de la Universidad de Cambridge. “Cuando no funciona correctamente, puede ocasionar problemas graves, desde preclampsia a un aborto espontáneo, lo que acarrea consecuencias inmediatas y de por vida en la madre y el niño. Y sin embargo, nuestro conocimiento de este órgano clave es muy limitado porque no tenemos buenos modelos experimentales”, añade.

Desarrollados en los últimos años, los organoides han abierto una nueva vía de investigación que permite ahondar en el conocimiento sobre la biología humana y la enfermedad. En el caso de las miniplacentas, los investigadores de la Universidad de Cambridge las han obtenido a partir de células del trofoblastos de placentas humanas del primer trimestre. Entre 10 y 14 días después de cultivarlas en el laboratorio, ya habían desarrollado estructuras en tres dimensiones. Y tres organoides seleccionados al azar continuaban creciendo un año después, saludablemente.

Según han comprobado los investigadores, esas miniplacentas de laboratorio eran muy similares a placentas reales del primer trimestre humanas y mostraban características típicas como la diferenciación en los distintos tipos de trofoblastos, el desarrollo de estructuras vellosas e incluso la secreción de hormonas producidas por la placenta tras la implantación del embrión en la pared uterina.

Estos organoides se podrán usar como modelos para estudiar los cambios fisiológicos, metabólicos y hormonales que ocurren durante el embarazo. También para aclarar cuestiones como por qué la placenta actúa de muralla que no deja penetrar infecciones de la madre al feto, pero algunas como el zika pasan. Y serán muy útiles para comprobar la inocuidad de algunos medicamentos durante el primer trimestre.

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