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El tipo de instrumental utilizado en la sutura cervical en algunas embarazadas puede aumentar el riesgo de parto prematuro

Adamed Mujer en 22 agosto, 2016 - 6:55 am en Embarazo

Una técnica muy habitual en el embarazo para reducir el riesgo de parto prematuro en mujeres con cuello uterino corto o débil o incompetencia cervical podría tener más riesgos que beneficios. La clave estaría el tipo de instrumental utilizado en la técnica denominada cerclaje o sutura cervical. En un estudio con casi 700 mujeres embarazadas que recibieron un cerclaje cervical diseñado para prevenir el parto prematuro, el uso de un tipo de sutura frente a otra se asocia con un riesgo tres veces mayor de mortinato y casi el doble de riesgo de parto prematuro. Estos resultados que se publican en Science Traslational of Medicine sugieren que este tipo de sutura podría alterar la microbiota vaginal y provocar inflamación, uno de los mayores factores de riesgo de parto prematuro. Los resultados además han impulsado el inicio de un ensayo clínico en el Reino Unido para revaluar la seguridad de dicha sutura en aquellas mujeres que se someten al procedimiento quirúrgico conocido como «cerclaje cervical», que se realiza en casi dos millones de mujeres cada año.

Las mujeres que presentan un cuello uterino corto o débil, habitualmente causado por un parto prematuro anterior o una operación para tratar el cáncer de cérvix, tienen un mayor riesgo de sufrir un parto prematuro. Un tratamiento preventivo muy común es el cerclaje cervical, una técnica en la que se sutura el cuello del útero para que quede cerrado de manera que el bebé se mantenga más tiempo dentro del útero durante el embarazo. Para ello se utilizan dos tipos de material de sutura, el monofilamento y el multifilamento trenzado. No hay suficientes pruebas que demuestren que una sutura sea mejor que la otra, pero la mayoría de los cirujanos prefieren la sutura trenzada porque es más fuerte y resulta más fácil trabajar con ella. Sin embargo los resultados de este nuevo estudio aseguran que el material de sutura utilizado podría ser crucial, debido a que el cerclaje cervical puede aumentar los riesgos de infección vaginal, que puede causar un parto prematuro. Los estudios previos han relacionado las alteraciones en la microbiota vaginal, la comunidad bacteriana que reside en la vagina y que juega un papel fundamental en la salud reproductora, con un desenlace no satisfactorio del embarazo, pero hasta ahora han estado limitados a modelos con animales o a estudios asociativos, explica el investigador del Imperial College de Londres David MacIntyre.

MacIntyre y sus colegas ahora han descubierto que de las 678 mujeres analizadas, aquellas que se sometieron a un cerclaje cervical con sutura trenzada, en comparación con las que recibieron una sutura con monofilamento, tuvieron tres veces más posibilidades de sufrir un parto inviable y casi el doble de probabilidades de tener un parto prematuro. Su estudio revela que la estructura trenzada, debido a su mayor tamaño o a su estructura similar a un engranaje, estimula el crecimiento de diversas bacterias e impide el de especies de Lactobacillus, fundamentales para mantener una microbiota vaginal saludable. En las mujeres que recibieron el cerclaje trenzado, estas alteraciones estuvieron acompañadas además por una respuesta inflamatoria. Por contra, el cerclaje con monofilamento tuvo poco impacto en la microbiota o en la inflamación vaginal. De los dos millones de cerclajes cervicales que se practican cada año, en alrededor del 80 % se utiliza la sutura trenzada. Los autores estiman que cambiar la sutura trenzada por la sutura con monofilamento en el cerclaje cervical evitaría cerca de 170.000 partos prematuros y 172.000 muertes fetales cada año en todo el mundo.

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