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La epidural móvil permite a la embarazadas caminar, beber y empujar durante el parto

Adamed Mujer en 13 abril, 2016 - 1:33 pm en Embarazo

La epidural móvil, walking epidural , permite a las mujeres embarazadas beber, moverse, pasear en la compañía de alguien empujando el palo del gotero, ir al lavabo e incluso participar activamente durante el parto. Únicamente sienten un ligero hormigueo en las piernas y algo de picor en la barriga por efecto del opiáceo. “El intento de aliviar el dolor del parto empieza en el neolítico”, asegura el anestesista Jesús Pérez, introductor de esta analgesia en los partos, que se había desarrollado en los años noventa en Londres, pero que no ha cuajado en la mayoría de las maternidades. “Quizá porque obliga a que todo el equipo esté actuando todo el tiempo”, explica el experto, que ha introducido esta opción en varias clínicas españolas como explica en declaraciones a La Vanguardia.

“Usamos dosis muy bajas, para que no afecte a la movilidad ni pueda llegar al niño, pero hay que ir recargando cada hora según las constantes del bebé y de la madre y el dolor que sienta”. La embarazada puede administrarse con un pulsador un poco más de analgesia, “cantidades que previamente he programado, claro”, explica Jesús Pérez. Se pincha igual en la espalda y se deja un catéter conectado a una bomba que administra los medicamentos. La dilatación se acelera gracias a que la madre puede caminar y está más tiempo en posición vertical, lo que aprovecha el efecto de la gravedad y se suma a la propia relajación que produce el anestésico y el opiáceo. Para este equipo, es el modelo de parto más parecido al natural.

“Si pensamos que no es natural evitar el dolor, algo que se hacía en el Egipto de los faraones. En el siglo II ya se recomendaba a la partera andar y aplicarle opio para reducir el sufrimiento”. La edad media y la acción de la Iglesia dificultó ese tipo de analgesias que habitualmente aplicaban mujeres comadronas. Pero se siguió desarrollando en las diferentes culturas. “En todos los tiempos se ha intentado no parir rabiando”, concluye el anestesista. Hasta los años ochenta, en España la analgesia y la anestesia en el parto sólo estaba disponible para mujeres que lo pudieran pagar. Se generalizó entonces en las maternidades públicas. La sanidad pública ofrece hoy en un buen número de hospitales partos más verticales, más adaptados a la anatomía de la mujer, en sillas donde el cuerpo no está tumbado cargando sobre los riñones, en familia, en bañera, con epidural o sin ella… La epidural móvil es otro paso en favor de una mayor autonomía de la mujer que va a ser madre y que contribuye a que la hora sea realmente más corta.

Parir con dolor es consecuencia de caminar derechos en lugar de a cuatro patas. “La bipedestación estrechó la pelvis. Además, aumentó el tamaño de la cabeza y, encima, el canal del parto dejó de ser una línea recta para convertirse en un ángulo de casi 90 grados. Por eso es tan doloroso en los humanos”, aclarara el anestesiólogo experto en partos Jesús Pérez. La cabeza del recién nacido tiene actualmente entre 320 y 370 milímetros de circunferencia. El hueco de la pelvis, unos 385. “Hace 4.000 años ya se buscaba ayuda para el parto, con plantas contra el dolor y hasta pinzas para ayudar a sacar el niño; hace 2.000 años, en China, cannabis y moxibustión; los incas, hojas de coca. El intento de no parir rabiando siempre ha existido. La epidural data de 1921”, recuerda Jesús Pérez.

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