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Las embarazadas no son más susceptibles de contagiarse con el nuevo coronavirus

Adamed Mujer en 4 enero, 2021 - 9:03 am en Embarazo

El desconocimiento sobre las vías de contagio del COVID-19 y el impacto de la enfermedad en neonatos propició en los primeros meses pandémicos partos sin acompañante, separaciones abruptas entre madre y bebé y más cesáreas de lo habitual, entre otros efectos. Algunas de estas prácticas se corrigieron al constatarse que la transmisión vertical —de la madre al feto— es cuando menos muy rara. El documento de Sanidad sobre Manejo de la mujer embarazada y el recién nacido con COVID-19, en su última versión de junio, afirma: “No hay evidencia firme de transmisión vertical (antes, durante o tras el parto por lactancia materna) del SARS-CoV-2. Hasta ahora, los pocos neonatos analizados de hijos de madres infectadas en el tercer trimestre (hay pocos datos de otros trimestres), han sido negativos al nacimiento, así como los estudios de líquido amniótico, placenta, exudado vaginal y leche materna”. Ahora de nuevo entran los acompañantes, se fomenta el contacto ‘piel con piel’ con los bebés y la lactancia materna —con mascarilla— incluso si la madre está infectada.

Pero otras dudas ha costado más despejarlas: ¿provoca la infección partos prematuros o más complicados? ¿Más muertes perinatales? ¿Es la enfermedad más grave en embarazadas? Varios trabajos parecían dar resultados contradictorios. Expertos atribuyen las disparidades a conclusiones erróneas o parciales auspiciadas por la escasez de datos. Este fenómeno, que en la pandemia ha afectado a casi todos los ámbitos de la salud pública, genera estrés en las embarazadas: “La gente se asusta mucho cuando lee los titulares”, asegura el obstetra Óscar Martínez, del Hospital Puerta de Hierro-Majadahonda (Madrid). Por eso “el principal mensaje es de tranquilidad”, insiste Martínez. “De las gestantes que se contagian la inmensa mayoría son asintomáticas o con síntomas leves, y no tienen más complicaciones que las sanas”. Solo en la minoría de embarazadas con síntomas, aquellas “con neumonía sí tienen más riesgo de complicaciones, sobre todo si son obesas e hipertensas. Pero eso también pasa en la gripe, por eso son población de riesgo”, asegura.

Son afirmaciones basadas en datos del registro español de partos de madres con COVID-19, puesto en marcha a finales de marzo de 2020 con la participación de 45 hospitales españoles, y del que es coordinador Martínez. Ya lo recogía en junio Sanidad en su documento técnico: “La proporción de embarazadas con enfermedad grave es similar a la de la población general y que más de la mitad eran asintomáticas en el momento del parto (…) las mujeres embarazadas podrían pasar la enfermedad de forma leve o asintomática como sucede en alrededor del 80 % de la población general”.

También un estudio publicado recientemente en JAMA, que tuvo en cuenta a unas 3.400 embarazadas en un hospital de Dallas (EE UU) entre los meses de marzo y agosto, concluye que el número de partos con complicaciones o en los que nacieron bebés con problemas “fueron similares” entre las mujeres contagiadas y las que no lo estaban. Es una “información valiosa para el asesoramiento a mujeres embarazadas infectadas con el SARS-CoV-2, la mayoría de las cuales tendrá síntomas muy leves pero considerable ansiedad”, afirman los autores del trabajo.

Sin embargo otro estudio del Centro de Control de Enfermedades (CDC, siglas en inglés) de EE UU con datos de casi 400.000 mujeres, con y sin COVID-19, hallaba que las embarazadas con síntomas duplicaban el riesgo de necesitar cuidados intensivos, en comparación con las mujeres del mismo rango de edad que no esperaban un hijo. Sucede que este informe no tiene en cuenta a gestantes contagiadas sin síntomas, que son la gran mayoría. La muestra incluye mujeres infectadas desde comienzos de la pandemia, cuando solo se hacía pruebas diagnósticas a personas con síntomas. Por tanto no debe entenderse por este estudio —advierten varios expertos— que todas las embarazadas contagiadas tienen más riesgo de enfermar gravemente.

Por otra parte no sorprende a los expertos que la COVID-19 provoque más complicaciones en embarazadas que en no embarazadas de la misma edad: “Es lógico, también ocurre con cualquier otra infección respiratoria”, dice Ignacio Herráiz, de la Unidad de Medicina Fetal del Hospital 12 de Octubre (Madrid). “Por eso es tan importante que las embarazadas se vacunen de la gripe. Las razones son múltiples: el estado inmunológico del embarazo favorece las infecciones, la gravidez dificulta la expansión de los pulmones, el gasto de oxígeno es mayor… y por tanto las embarazadas están más expuestas a complicaciones respiratorias”, añade Herráiz.

Las estadísticas sí indican que la COVID-19 aumenta la prematuridad de los partos. Pero, de nuevo, esa es una conclusión de trazo grueso. Los partos prematuros espontáneos no han aumentado, solo los debidos a la intervención médica por gravedad de la paciente con COVID-19. “En los casos graves se provoca el parto”, explica Herráiz. “Es complejo establecer relaciones de causalidad aunque haya aparente asociación”, recuerda. Los datos del registro español le dan la razón: “La explicación es la necesidad de finalizar el embarazo por enfermedad materna, como preeclampsia grave y neumonía, que sí son más frecuentes en estas pacientes”.

Respecto a las cesáreas, no es indicación para hacerlas la mera infección de la madre sino, de nuevo, su gravedad: “Las cesáreas solo están indicadas si la madre está demasiado enferma como para afrontar el parto”, dice Martínez. Una de sus investigaciones halló que tras una cesárea sí aumenta el riesgo de que una embarazada con COVID acabe necesitando cuidados intensivos.

Varios resultados publicados en septiembre alertaron de un importante aumento de las muertes intraútero, o muertes fetales tardías, posiblemente atribuibles al deterioro de la atención a las gestantes previo al parto. Uno de los trabajos se refería a Nepal, otro a Londres. En octubre, la OMS publicó un informe alertando del fenómeno a escala global, sobre todo en el mundo en desarrollo. Para tratar de averiguar si en España ocurría algo así preguntamos a varios obstetras. Las muertes fetales tardías son un dato que recoge el INE, pero las últimas disponibles son de 2019. Los expertos consultados revisaron los datos de sus hospitales (La Paz, Príncipe de Asturias, Clínico San Carlos, Puerta de Hierro) sin encontrar variaciones significativas respecto a otros periodos. “Se ha mantenido la asistencia obstétrica incluso en los peores momentos” asegura Ignacio Cristóbal, del Hospital Clínico San Carlos de Madrid. “Nuestro registro covid en embarazadas no indica que se haya incrementado el número de muertes intra o preparto por causa de la enfermedad”, concluye.

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