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Los gustos de los niños son influenciados por la alimentación de la madre en el embarazo y la lactancia

Adamed Mujer en 13 noviembre, 2015 - 8:25 am en Embarazo

Las preferencias de los pequeños por ciertos tipos de alimentos pueden estar influenciadas por la alimentación que la madre le transmite al bebé en el embarazo y, luego, a través de la leche materna. Un estudio elaborado por el National Institutes of Child Health and Human Development, en Canadá denominado Prenatal and Posnatal Flavor Learning by Human Infants, indica que durante las últimas décadas una serie de experimentos demostró la existencia de una aprendizaje fetal. La habilidad para detectar otros estímulos sensoriales, como sabores, olores o aromas, al parecer, también se pueden desarrollar antes del nacimiento, sugiriendo que a través del líquido amniótico las experiencias sensoriales pueden influir en su comportamiento alimentario y sus preferencias.

Otras investigaciones han demostrado que no solo las preferencias alimentarias que la madre tenga pueden influir en los gustos futuros del bebé, sino también los gustos antes de concebir. Un estudio de la revista Pediatrics dice que la exposición prenatal a los alimentos está detrás de las preferencias alimentarias, culturales y étnicas. La dieta puede influir en que una persona sea propensa a la obesidad y por lo tanto las madres gestantes no deberían comer cualquier alimento ya que puede conducir a que el hijo elija también alimentos poco saludables. Los sabores de los alimentos pasan al líquido amniótico y son tragados por el feto, por lo tanto el bebé se habitúa a ciertos sabores antes del nacimiento a través de este líquido que permite también el paso de los aromas que han estado presentes en la alimentación de la madre. 

El estudio canadiense también indica que el ambiente del que viene el recién nacido, los componentes del líquido amniótico –provenientes de aromas de alimentos consumidos por su madre– también pueden estar presentes en etapas tardías posnatales, a través de la leche materna, lo cual hace que tanto el feto como el recién nacido amamantado estén expuestos a los mismos aromas de la dieta de la madre. Si durante el embarazo y el proceso posparto se tiene una dieta con pocos nutrientes y baja en grasa, esto afectará no solo al sistema inmunológico durante los primeros años de vida si no que afectará también a una ganancia de peso saludable. Se limita de esta forma la exposición del feto a esos saborizantes naturales que son importantes en el proceso de aceptación de una gama de alimentos y nutrientes que le permitan al niño aprender y adoptar hábitos alimentarios sanos, basados en la variedad de sabores, colores y olores, que son el fundamento de una alimentación saludable.

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