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Los hijos de las embarazadas con sobrepeso y altos niveles de azúcar nacen más grandes

Adamed Mujer en 18 marzo, 2016 - 2:47 pm en Embarazo

El sobrepeso, la obesidad o unos niveles elevados de azúcar en sangre durante el embarazo conllevan que el futuro hijo tenga un mayor tamaño. Así lo muestra un nuevo estudio internacional dirigido por investigadores de la Universidad de Exeter, Reino Unido, en el que asimismo se observa que unos niveles de presión arterial durante la gestación provocan que el neonato tenga menor longitud y peso.

«Nacer con un tamaño mucho mayor o mucho menor del considerado como normal puede conllevar riesgos para la salud del neonato, muy especialmente en los casos más extremos. Así, los mayores y los menores pesos durante el nacimiento se asocian con distintas enfermedades, caso del desarrollo de diabetes tipo 2 a lo largo de la vida. En consecuencia, conocer qué características de la madre ejercen una influencia sobre el peso de sus hijos puede ayudarnos a individualizar las medidas para lograr un embarazo saludable y reducir el número de recién nacidos cuyo tamaño es demasiado grande o demasiado pequeño», explica Rachel Freathy, co-directora de esta investigación publicada en la revista JAMA.

Los autores revisaron los datos de 18 estudios llevados a cabo en Europa, Estados Unidos y Australia con la participación de más de 30.000 mujeres sanas y sus neonatos. Analizaron las variantes genéticas asociadas al IMC, los niveles de azúcares y lípidos en sangre y las cifras de presión arterial de las madres durante el embarazo, así como el peso de los bebés en el momento de nacer. «Nuestro modelo genético es preciso y ofrece una evidencia clara sobre cómo el peso y los niveles de azúcar y presión sanguínea de las madres influyen sobre el tamaño de sus bebés», asegura Jess Tyrrell, co-directora del estudio.

Los resultados mostraron que un exceso de peso durante el embarazo, así como una concentración elevada de glucosa en sangre, conllevan que el futuro hijo tenga un mayor peso en el momento de nacer. Un peso, sin embargo y contrariamente a lo sugerido por numerosos estudios previos, que no se ve influenciado por los niveles de lípidos en sangre. Por el contrario, las gestantes con unas cifras elevadas de presión arterial tienen bebés con un peso inferior a la media.

En este contexto, debe tenerse en cuenta que, por lo general, el sobrepeso y la obesidad se asocian con unas cifras elevadas de presión sanguínea, en muchos casos con la hipertensión arterial. Entonces, ¿qué sucedía con aquellas embarazadas que, además de un IMC alto, tenían una presión arterial elevada? Cuando la presión sanguínea es alta en la gestación, el neonato tiene un tamaño reducido, lo que como explican los autores «sugiere la presencia de factores complejos que afectan al crecimiento del feto en el útero».

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