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Más de las mitad de las mujeres embarazadas sufren enfermedades gingivales

Adamed Mujer en 19 mayo, 2016 - 1:42 pm en Embarazo

No todas las mujeres embarazadas sufren de enfermedades gingivales, aunque un gran porcentaje sí lo hace (según los dentistas españoles, más de la mitad), y lo que es más, no siempre tienen a mano el poder controlarlas: los cambios y fluctuaciones hormonales que se producen en el organismo casi desde el mismo momento de la concepción pueden hacer que las encías se vuelvan más susceptibles a la placa dental, ya que los cambios hormonales exageran su respuesta inflamatoria. Esta ‘gingivitis del embarazo’ suele desaparecer tras el parto, y se presenta casi exclusivamente entre el segundo y tercer trimestre.

Aunque la guía sobre la salud dental en el embarazo del Consejo General de Dentistas apunta a que no hay índices claros sobre un mayor número de caries en esos nueve meses, sí que es cierto que algunas de las fases del embarazo pueden erosionar el esmalte dentario, haciéndolo más vulnerable a las caries a medio o largo plazo. Es decir: durante el embarazo no nos salen más caries, aunque sí podemos predisponernos a ellas. Por ejemplo, si se dan vómitos y naúseas, o su versión más severa, la hiperemésis gravídica, en el primer trimestre, podemos ir desgastando poco a poco el esmalte de los dientes casi sin darnos cuenta.

Tampoco es cierto que sea posible favorecer la aparición de caries en el bebé a través de la leche materna, ni siquiera si la mamá tiene caries, aunque la trasmisión de las bacterias causantes de la caries sí que suele ser elevada entre la mamá y el bebé, si por ejemplo chupamos la misma cuchara o el chupete. De ahí que sea difícil prevenir las caries que se dan a una edad muy temprana, especialmente si se tiene en cuenta que, hasta más o menos los tres años de edad, las visitas al dentista son rarascuando, en realidad, los expertos en salud dental aconsejan hacerlo a partir del primer año.

Si notamos las encías sensibles, hinchadas o enrojecidas, si los dientes sangran con facilidad durante el cepillado o si no podemos eliminar el mal aliento y el mal sabor de boca. También hay que tener cuidado de cepillarse entre horas y más a menudo de las dos veces diarias recomendadas, sobre todo si se comen alimentos y bebidas azucarados o los consabidos antojos, usando siempre pasta fluorada y un cepillo pequeño para evitar las náuseas. Se puede complementar este cuidado con hilo dental y cepillos interproximales: para aprender a usarlos, mejor visitar al dentista y comprobar si se necesita un complemento adicional para la higiene bucal durante el embarazo.

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