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La importancia de la sal yodada en la dieta de las mujeres fértiles

Adamed Mujer en 26 octubre, 2020 - 12:00 pm en Embarazo

El yodo es un mineral fundamental en la síntesis de hormonas tiroideas, esenciales para el desarrollo cerebral pre y posnatal, así como para el metabolismo de todas las células durante toda nuestra vida. Además, estudios recientes han demostrado que el yodo también tiene un papel importante como antioxidante y protector de infecciones bacterianas y virales.

En un artículo recogido por Elsevier en 2012, titulado “Erradicación de la deficiencia de yodo en España. Cerca, pero no en la meta”, sus autores apuntaban que la deficiencia de yodo en nuestro país había sido una constante durante más de cuatro décadas. Pero que “el incremento del conocimiento y la aceptación por gran parte de los médicos de los efectos beneficiosos de la yodoprofilaxis y la adecuada información a la población, mediante campañas sanitarias divulgativas”, habían contribuido a la corrección del déficit de yodo (DY).

Uno de los autores que participaron en ese estudio, Lluís Vila, ha publicado junto a otros expertos el artículo La nutrición de yodo en España. Necesidades para el futuro. Este documento concluye que, pese a que la nutrición de yodo en España ha mejorado, el problema no está resuelto. Por ello este artículo solicita a las instituciones sanitarias medidas que garanticen que la nutrición de yodo de toda la población sea la adecuada, especialmente entre los colectivos de mayor riesgo, niños y adolescentes, mujeres en edad fértil, mujeres embarazadas y madres lactantes.

El grupo de trabajo Nutrición de Yodo de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) lleva más de treinta años trabajando para revertir la deficiencia de yodo en España y evitar así posibles problemas asociados a esta carencia. El doctor Lluís Vila, Servicio de Endocrinología y Nutrición Hospital Sant Joan Despí Moisés Broggi y miembro de la SEEN, señala que la mejora en los niveles de yodo por parte de la población española se debe, entre otros factores, “al efecto de nuestro grupo sobre algunas instituciones y al gran número de estudios que hemos efectuado, a algunos programas de salud pública de algunas comunidades autónomas, al notable contenido de yodo en la leche y al aumento del consumo de sal yodada”.

El artículo apunta que las mujeres en edad fértil y las embarazadas son la población de mayor riesgo, además de la infantil, ante una situación de DY. El doctor Vila recuerda que la deficiencia de yodo ha estado ligada de manera tradicional con la aparición de bocio entre las poblaciones con bajo consumo, “sin embargo, esta es la punta del iceberg”. En opinión de este experto, “el problema más importante y menos aparente es la disminución del coeficiente de inteligencia”.

Las mujeres en edad fértil y las embarazadas son los grupos más expuestos a los efectos de DY debido al papel fundamental que tienen las hormonas tiroideas (tiroxina y triyodotironina), en la maduración y desarrollo cerebral, tanto en el feto como en los primeros años de vida”. El yodo forma parte de estas hormonas, por lo que si una mujer embarazada tiene una nutrición deficiente en yodo existe un riesgo claro de reducir la producción de tiroxina.

Lluís Vila sostiene que “durante la gestación, especialmente en el primer trimestre, el feto aún no es capaz de fabricar sus propias hormonas tiroideas, por lo que necesita, de manera imprescindible, que le llegue suficiente “tiroxina materna” para conseguir una adecuada maduración cerebral. En la edad infantil, pero especialmente en los primeros años de la vida, el cerebro sigue madurando, por lo que sigue siendo imprescindible una adecuada nutrición de yodo para que la producción de tiroxina, por parte de la tiroides del niño, sea suficiente. En el caso de la mujer en edad fértil, se aconseja que la nutrición de yodo sea la adecuada, para sí misma, pero esencialmente por si llegara una gestación”.

El estudio asegura que la clave para combatir este DY, en estos grupos de mayor riesgo, está en que la población consuma una cantidad adecuada de yodo de forma mantenida y continuada. Para lograrlo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la yodación de la sal por ser el alimento que más fácilmente puede llegar a toda la población y una medida, la yodación de la sal, que resulta eficaz, segura y coste-efectiva. Una medida que también se incluye en el estudio bajo el lema “consumir poca sal pero que sea yodada”.

A nivel europeo, el estudio destaca que, pese a las recomendaciones del uso de sal yodada, siguen existiendo países con DY.  Para resolverlo está en marcha el Proyecto EUthyroid, en el que han participado representantes de 27 países europeos y que elaboró en 2018 la “Declaración de Cracovia” donde se marcaban las líneas maestras que debían seguirse en Europa para erradicar y prevenir el déficit de yodo: implicación positiva de los políticos de cada país con el apoyo de los expertos para realizar programas de salud pública, compromiso explícito de la Comisión Europea para unificar la legislación en Europa y así permitir un marco legal que facilitara la “Yodación Universal de la Sal”, y armonización y estandarización de los métodos de estudio para la monitorización de la nutrición de yodo.

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