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Siete síntomas del embarazo que se agravan con el calor

Adamed Mujer en 6 junio, 2016 - 7:34 am en Embarazo

Aunque el calor del verano puede afectar a la embarazada, es muy complicado que el feto se vea perjudicado. “El feto está a 36,5 grados y está completamente protegido”, afirma Elena Carreras, jefa de Obstetricia y Ginecología Reproductiva del Hospital de la Valle de Hebrón, en Barcelona. “El feto podría sufrir problemas únicamente si la madre está absolutamente deshidratada y, aun así, sería complicado que esto pasara”, explica la experta. Aunque el feto esté protegido, la embarazada puede sufrir algún síntoma extra en verano.

  • Sudoración: es una sudoración general, difícilmente controlable. Lo único que puede hacer la mujer al respecto es intentar estar en sitios frescos.
  • Perdida de líquido y deshidratación: la embarazada tiene que estar bien hidratada. “No debe tomar nada que lleve azúcares, como refrescos, bebidas isotónicas, ni helados. Nada que lleve calorías, solo agua”.
  • Varices y pesadez de las piernas: por el calor también se produce la vasodilatación. “Los vasos sanguíneos aumentan de tamaño y esto afecta a las piernas”, señala la experta. Uno de los problemas es que las varices y la sensación de pesadez de las piernas se incrementan. También se produce la hinchazón de los pies y los tobillos a lo largo del día. Para intentar reducir estos problemas, Carreras sugiere mantener las piernas en alto, moverse y no estar mucho tiempo sin andar, y el uso de medias compresivas. “Estas medias van muy bien para la circulación de la sangre, pero dan más calor aún”. La ginecóloga es consciente de ello, pero, en ocasiones, “han de tomarse como una prescripción médica y, si hay que ponérselas, no queda más remedio”.
  • Mareos: también hay que tener cuidado con los mareos. Normalmente la embarazada tiene más riesgo de caerse por la inestabilidad de la columna, pero, en verano el peligro es mayor. Cuando hay mucho calor, la vasodilatación da lugar a una mayor inestabilidad. “Si la embarazada se levanta muy rápido o tiene mucho calor podría aumentar el número de desvanecimientos. El peligro no es el desvanecimiento en sí, sino el posible golpe que pueda darse”, subraya Carreras.
  • Síndrome hipotensivo supino: es otro de los problemas que aumentan en verano. “Cuando la madre se tumba boca arriba el peso del útero comprime la vena cava. El riesgo sanguíneo al cerebro disminuye y la mamá se marea, lo que provoca que se encuentre muy mal”, explica. La parte positiva es que es muy fácil de solucionar. Simplemente hay que tumbarse por el lado izquierdo. De este modo, el útero deja de comprimir la vena cava y la madre deja de encontrarse mal a los pocos segundos. “Esto ocurre durante todo el año, pero en época de calor puede ser más frecuente. Lo importante es no ponerse nervioso”.
  • Cloasma: a nivel cutáneo, la radiación solar puede favorecer la aparición de cloasma, manchas amarillentas que suelen salir en la cara. También se deben a los cambios hormonales, por lo que Carreras indica que “la mujer puede protegerse del sol, pero no puede hacer nada si el cloasma sale por motivo hormonal”.
  • No darse cuenta de la pérdida de líquido amniótico por estar en el agua: la mujer puede bañarse en el mar o la piscina como cualquier otra persona no embarazada. Eso sí, se ha de tener especial precaución por si se pierde líquido amniótico durante el baño. Es muy importante que la mujer lo detecte, ya que, “cuando se rompe la bolsa hay que acudir al hospital”.

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