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Todo lo que has de saber sobre los masajes perineales en el embarazo

Adamed Mujer en 3 mayo, 2017 - 4:20 pm en Embarazo

Durante el embarazo el cuerpo de la mujer sufre un sinfín de cambios y alteraciones, desde hormonales a físicos. Prestar especial atención a determinadas partes del cuerpo es fundamental para un parto y postparto lo más óptimo posible. Uno de las técnicas que los expertos recomiendan es el masaje perineal, ya que el perineo es una de las zonas que más se ve afectado durante el parto, además del suelo pélvico.

El masaje perineal no solo tonifica y aporta más elasticidad a la zona del perineo, reduciendo las probabilidades de que se produzca un desgarro o que se deba recurrir a la episiotomía en el parto, sino que también ayuda a comenzar a reconocer las sensaciones de presión y estiramiento que preceden al parto. Además, todo este proceso es útil para aprender a conocerse a una misma, lo que favorece una mayor relajación durante el parto.

Aunque hay que tener en cuenta el cuidado del suelo pélvico durante todo el embarazo, este se hace especialmente importante a partir de la semana 35, en la que el masaje perineal se convierte en la mejor opción. Para llevar a cabo el masaje perineal son esenciales el lugar y el momento. Todo debe llevar a que la mujer pueda sentirse cómoda, relajada, a gusto y tranquila antes de empezar el masaje y durante todo el proceso. Es esencial, pues se trata de un momento íntimo y personal. En primer lugar los expertos advierten que lo más importante es la comodidad. Algunas opciones pueden ser de pie con una pierna elevada sobre una silla o tumbada con las piernas separadas. Es muy importante también utilizar un aceite vegetal, nutritivos, regenerantes y ayudan a tonificar y flexibilizar la musculatura pélvica.

Para realizar el masaje perineal, es conveniente comenzar por la zona externa a la vagina, poniendo especial atención a la parte del periné; así se logra activar la circulación en esa zona y hace el masaje más cómodo. Para ello, se deben realizar movimientos circulares con el pulgar hacia arriba y hacia abajo. A continuación, se introducen los pulgares en forma de gancho en la vagina (en caso de que el masaje sea practicado por la pareja, los índices), tratando de estirar hacia abajo para acostumbrar la zona a las presiones. Posteriormente, se debe hacer lo mismo hacia ambos lados y, simultáneamente, hacia fuera. En total, el masaje debe durar entre 5 y 10 minutos al día y en ningún caso se debe llegar a sentir dolor.

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