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Un dispositivo de nanotecnología detecta el riesgo de sufrir un trastorno grave en el embarazo

Fernando Gordo en 11 noviembre, 2021 - 12:00 pm en Embarazo

El trastorno del espectro de placenta acreta (EPA), afección que se da en menos del 0,5% de los embarazos, ocurre cuando de forma anormal la placenta se adhiere a la pared del útero y no logra desprenderse del mismo una vez que tiene lugar el nacimiento del feto. En la actualidad, esta dolencia se diagnostica a través de una ecografía junto a la evaluación del historial de embarazo de la madre. Por ejemplo, tener antecedente de partos por cesárea representa el factor de riesgo más importante en el desarrollo de este trastorno. Sin embargo, estas claves pueden no ser suficientes para detectar una afección que requiere transfusiones de sangre y cuidados intensivos, e incluso puede provocar enfermedades e infecciones graves o la propia muerte.

Con el propósito de añadir más posibilidades para localizar casos que pueden no ser tan graves, un equipo de investigadores de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), y del Centro Médico Cedars-Sinai ha desarrollado una nueva forma de detectar los riesgos de aparición de esta dolencia entre mujeres embarazadas. Según el artículo que detalla el nuevo método, publicado en la revista Nature Communications, se ha desarrollado un análisis de sangre con un chip que se realiza durante el primer trimestre del embarazo. En las pruebas realizadas en más de 100 mujeres, la prueba tuvo una precisión del 79% para confirmar la detección de placenta acreta y del 93% para descartarla a través de un resultado negativo. Esto permite que una vez se ha detectado, se pueda derivar la paciente a especialistas en embarazos de alto riesgo.

En concreto, se ha usado la tecnología llamada ‘NanoVelcro Chip’, desarrollada originalmente para detectar células tumorales en personas con cáncer. El chip, del tamaño de un sello, está compuesto de nanocables 1.000 veces más finos que un pelo humano, los cuales están recubiertos con anticuerpos capaces de detectar distintos tipos de células. En este caso, los investigadores de la UCLA adaptaron la herramienta para que pudiera localizar células placentarias presentes en la sangre de la madre que estuvieran relacionadas con el trastorno del EPA. Se trata de los trofoblastos, células que aparecen en los primeros días del embarazo.

Lo que hace el chip es analizar una muestra de sangre, momento en el que los trofoblastos se adhieren a él y pueden extraerse para ser detectados con un microscopia. Según indican en la publicación, una detección anormalmente alta de estas células en la sangre puede suponer un riesgo elevado de padecer trastorno de placenta acreta. “Ver un grupo de trofoblasto por primera vez fue como ver perlas relucientes. Cuando vimos las células en el microscopio, sentimos que teníamos una vista directa de la placenta durante el desarrollo del embarazo”, apuntó el Dr. Yazhen Zhu, profesor de farmacología molecular y médica de la UCLA.

Por su parte, la coautora del estudio y profesora de Obstetricia y Ginecología en Cedars-Sinai, la Dra. Margareta Pisarska, subrayó que la eficacia de la prueba “proviene de reunir a expertos de muchas disciplinas”. Esta diversidad, añadió, “nos permitió crear una solución innovadora para mejorar los resultados maternos y neonatales”.

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