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Un estudio establece una correlación entre el tabaquismo durante la gestación y conductas antisociales en la edad adulta

Adamed Mujer en 10 octubre, 2017 - 1:23 pm en Embarazo

A los efectos ya conocidos de la nicotina y otras sustancias tóxicas del tabaco sobre el feto —desde problemas cardíacos a asma, sobrepeso o muerte súbita del lactante— se une otra no menos inquietante a futuro: aumentan las posibilidades de que su hijo muestre conductas antisociales durante la adolescencia y la edad adulta.

Es la conclusión de un estudio dirigido por la profesora Angela Paradis, del Departamento de Salud Pública de la Universidad de Brown (Rhode Island, EE UU) y publicado este mismo verano en el Journal of Epidemiology & Community Health. “Aislamos otras variables que suelen incidir en conductas disruptivas, como un historial de enfermedades mentales de la madre o su bajo nivel de escolarización. Simplemente nos fijamos en el hecho de si fumaron o no mientras gestaban. El resultado es una correlación que, en cualquier caso, debe entenderse como de pequeña a moderada”, señala Paradis.

Se trata de un ambicioso estudio a lo largo de más de treinta años. Participaron más de 14.000 nacidos en Boston y Rhode Island entre 1959 y 1966. Un 13,5% de las madres reconocía abiertamente fumar de media cajetilla a una entera al día durante el embarazo, un 21,8% fumaba una entera o más mientras que el 12% se bajaba más de 30 cigarrillos al día. Hay que tener en consideración que a mediados del siglo pasado poco se sabía acerca de las consecuencias adversas para el feto. Además las mujeres fumaban como gesto de libertad y equiparación a los varones. “En la actualidad la prevalencia del tabaquismo durante el embarazo se ha reducido significativamente al 12%”, según el estudio.

Un 30% más de comportamientos antisociales

Cuando los niños alcanzaron los 33 años de edad se recopilaron todos los datos respecto a su comportamiento social. Los investigadores contaron tanto con los registros policiales de arrestos (robo, violación, homicidio, narcotráfico…) como con cuestionarios subjetivos de comportamientos poco éticos, violentos o no, aunque no hubieran tenido consecuencias penales (insultos, amenazas, vecinos ruidosos…). Los resultados fueron llamativos. Se observaba que los sujetos cuyas madres fumaban más de una cajetilla al día registraban un 30% más de comportamientos antisociales no necesariamente delictivos.

No es el primer estudio que establece puentes entre fumar durante la gestación y patologías mentales de la descendencia. La diferencia está en que sus predecesores se habían centrado en sus efectos en niños hasta 10 años (hiperactividad, falta de concentración…) y no en sus consecuencias hasta tres décadas después. ¿Y esto a qué conduce? Como experta en salud pública y bienestar social, esta investigadora pone el foco en modificar las campañas antitabaco dirigidas a los más jóvenes, ya que es en este sector donde en la actualidad se concentra el mayor número de madres que aseguran seguir fumando durante el embarazo.

Atajar el tabaquismo ahora podría reducir índices de criminalidad en el futuro y, de paso, garantizar una mejor convivencia. Más aún, se cortaría con un círculo vicioso de perpetuación (esto es, mujer fumadora, hija de madre fumadora que, a su vez, se convierte en gestante fumadora).

Así lo entiende el epidemiólogo Dexter Canoy, de la Unidad de Epidemiología del Cáncer de la Universidad de Oxford: fumar más de 10 cigarrillos durante el embarazo aumenta un 5,25% los riesgos de ser un fumador (o fumadora) empedernido en la edad adulta. Una razón más para que toda la sociedad se vuelque en reducir la incidencia del tabaco a todos los niveles.

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