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Uno de cada siete embarazos cursa con diabetes gestacional

Adamed Mujer en 26 febrero, 2019 - 2:13 pm en Embarazo

Especialistas de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) han avisado de que uno de cada siete embarazos cursa con diabetes gestacional, un problema que cursa con niveles elevados de glucosa en la madre, menos graves que la diabetes, que se diagnostica en el segundo o tercer trimestre del embarazo y se asocia a un mayor riesgo de efectos adversos.

“Es un importante problema de salud pública por sus efectos adversos durante el embarazo y el parto y por sus implicaciones futuras, ya que uno de cada siete embarazos va a cursar con diabetes gestacional y una de cada dos mujeres con diabetes gestacional desarrollará diabetes tipo 2 transcurridos entre 5 y 10 años después del parto“, ha dicho la miembro del Grupo de Trabajo de Diabetes de la SEEN y médico del servicio de Endocrinología del Hospital Clínico San Carlos Madrid, Alejandra Durán.

De hecho, prosigue, el aumento de la obesidad y de la edad de la gestación han incrementado tanto los casos de diabetes tipo 2 en mujeres en edad fértil como de diabetes gestacional. En este sentido, la doctora ha detallado que la diabetes gestacional provoca a la madre complicaciones durante la gestación (como mayor incidencia de hipertensión gestacional y su forma más grave, la preeclampsia) y el parto (prematuridad y mayor riesgo de cesáreas).

Sobre el feto, prosigue, hay un mayor más riesgo de recién nacidos con un tamaño mayor o menor del correspondiente para la edad gestacional, de hiperbilirrubinemia e hipoglucemia neonatal, de ingreso en UCI neonatal por ‘Apgar’ (escala de salud del recién nacido) bajo o por las complicaciones descritas y de traumas durante el parto.

“Sobre el futuro de ambos, para la madre, mayor riesgo de desarrollo de diabetes tipo 2 y síndrome metabólico tras el parto, y para los hijos, mayor adiposidad y riesgo de desarrollar diabetes”, ha dicho la endocrinóloga, para avisar de que la diabetes gestacional es “una gran desconocida”.

Dicho esto, la experta ha comentado que el adecuado diagnóstico y manejo, con educadores y dietistas-nutricionistas entrenados, así como la colaboración entre Endocrinología, Atención Primaria, Obstetricia y Pediatría, controlaría esta avalancha que, si no se detecta ahora, supondrá una alta carga asistencial en el futuro por la probable aparición de consecuencias metabólicas en estas mujeres y en su descendencia.

La mayoría de casos se controla con modificaciones nutricionales
“La mejor opción para evitar la diabetes gestacional sería conseguir un peso pregestación adecuado, pero no es realista. Para tratarla hay que diagnosticarla y los nuevos criterios propuestos, aunque más estrictos, son una oportunidad para detectar y prevenir complicaciones tanto inmediatas como futuras”, ha argumentado la experta.

En el 80 por ciento de los casos, se controla con dieta y modificaciones nutricionales, siendo la dieta mediterránea la “más adecuada”. El 20 por ciento restante necesita tratamiento farmacológico: “La insulina es el tratamiento de elección, aunque existen trabajos publicados con fármacos como la metformina o las sulfonilureas”.

“Las modificaciones en el estilo de vida y el control de la evolución de las mujeres con diabetes gestacional previenen el futuro desarrollo de diabetes tipo 2. Idealmente, el seguimiento por parte del endocrinólogo debería ser postparto, a los 3 o 6 meses, al año y cada 3 años, pero sería suficiente con un abordaje adecuado durante la gestación y la colaboración entre Endocrinología y Atención Primaria con instrucciones adecuadas para el manejo futuro por parte del médico de familia. Además, para hacer frente a la presión asistencial, invertir ahora en educadores y dietistas-nutricionistas evitaría en el futuro tener que tratar como diabetes franca a estas mujeres y a su descendencia“, ha detallado la especialista.

Por otra parte, ha avisado de que el funcionamiento del tiroides puede verse afectado durante el embarazo, señalando que el hipertiroidismo, que afecta al 0,2 por ciento de las gestantes y, en la mayoría de las ocasiones, es transitorio durante las primeras 14 semanas de embarazo, normalmente apenas manifiesta síntomas ni precisa tratamiento.

La importancia de la suplementación de yodo durante el embarazo
Al mismo tiempo, se estima que el 2 o el 6 por ciento de las gestantes tienen hipotiroidismo subclínico, en el que la hormona tiroidea libre es normal y hay elevación de la hormona estimulante del tiroides, que puede aparecer desde las primeras semanas de gestación.

“El hipotiroidismo gestacional es una alteración en la función del tiroides que determina una insuficiente producción de hormonas tiroideas y que suele ocurrir en mujeres que presentan una enfermedad tiroidea previa, generalmente autoinmune, y en aquellas que padecen un déficit de yodo, por no tener un aporte adecuado del mismo en la alimentación, por lo que se recomienda una suplementación de yodo durante el embarazo”, ha argumentado la coordinadora del Área de Tiroides de la SEEN y médico del servicio de Endocrinología del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, Elena Navarro.

A su juicio, la mayoría de las guías recomiendan, desde hace unos años, el screening de función del tiroides a todas las gestantes antes de la semana 10 y, por ello, se diagnostican más casos. Y es que, el hipotiroidismo subclínico, que es el más frecuente durante el embarazo, incrementa el riesgo de aborto y parto prematuro.

“Con respecto al bebé, los estudios son contradictorios y no hay suficiente evidencia de que pueda condicionar un déficit neurocognitivo. Además, en cuanto al hipotiroidismo franco, en el que la hormona tiroidea libre ya está descendida, la experta afirma que se relaciona, claramente, con problemas en la madre durante el embarazo, como hipertensión, riesgo de aborto, preeclampsia o parto prematuro, y en el bebé con prematuridad, retraso del crecimiento intrauterino y retraso en el desarrollo psiconeurológico”, ha comentado.

El tratamiento del hipotiroidismo gestacional consiste en la administración de hormona tiroidea por vía oral hasta conseguir la normalización del funcionamiento del tiroides. La dosis varía en función de los controles analíticos, que han de ser periódicos a lo largo de todo el embarazo.

“El hipotiroidismo desaparecerá o no tras el parto dependiendo de la enfermedad que haya condicionado la alteración de la función del tiroides. Si es una enfermedad autoinmune, como la tiroiditis linfocitaria crónica, es posible que la alteración se mantenga tras el parto y precise continuar el tratamiento con hormona tiroidea”, ha zanjado la doctora Navarro.

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