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¿Cómo afecta la endometriosis a la salud mental de las mujeres?

Adamed Mujer en 14 abril, 2021 - 12:40 pm en Enfermedades

Muchos estudios han reportado que la endometriosis, una enfermedad dolorosa que afecta a las mujeres, también tiene efectos que socavan su salud mental. Sin embargo, la concienciación sobre el tema aún es escasa y no todas las pacientes reciben apoyo psicológico para lidiar con su condición. Para que los especialistas puedan ofrecer una intervención efectiva, es necesario que comprendan mejor la raíz del problema. ¿Qué factores son los que conectan la endometriosis con trastornos de salud mental? ¿Es posible mitigar dichos efectos y mejorar la calidad de vida de las mujeres afectadas?

Un estudio muestra que ciertos genes parecen conectar la endometriosis con trastornos estomacales y trastornos psicológicos, como la depresión. Pero esta no fue la primera vez que una investigación científica encontrara una conexión entre esta enfermedad y una salud mental disminuida. Un metanálisis publicado en 2019 que incluyó 24 estudios en los que participaron 99,614 pacientes mostró niveles más altos de depresión entre las mujeres con endometriosis en comparación con las que no la padecían. Y, como es de esperar, el dolor parecía ser el impulsor principal del vínculo entre dichas afecciones. Esta sospecha parecía más acertada al comparar las tasas de depresión entre las mujeres con dolor pélvico y endometriosis y las mujeres con dolor pélvico pero sin endometriosis, pues resultaron muy similares.

Sin embargo, el dolor crónico no necesariamente sea el único contribuyente a la depresión y la ansiedad entre las mujeres con endometriosis. Los autores reconocieron que la conexión también podría estar modulada por “vulnerabilidades individuales y del contexto” de cada paciente. Este hallazgo no hace más que confirmar lo planteado por un estudio previo, que identificó otros factores que explican este vínculo. Los investigadores descubrieron que el 54,79 por ciento de las participantes presentó ansiedad, mientras que el 20,3 por ciento mostró síntomas depresivos. Pero lo más importante fue que el malestar físico no fue el único contribuyente. El dolor crónico, el estrés psicológico y las dificultades en la regulación de las emociones explicaron el 55 por ciento de las variaciones negativas relacionadas con la salud mental y el 41 por ciento de las variaciones físicas entre las mujeres con endometriosis.

Aunque hasta ahora no hay una cura definitiva, existen tratamientos efectivos para aligerar los síntomas e incrementar la calidad de vida de las pacientes. A pesar de ello, saber esto supone un aumento significativo de la carga emocional de la enfermedad sobre ellas. A ello sumamos factores menos estudiados, como el funcionamiento sexual, el embarazo, la infertilidad, las diferencias culturales y las creencias de género, que también parecen exacerbar los efectos de la endometriosis sobre la salud mental de las mujeres.

La endometriosis puede conducir a discapacidad, por lo que es común que las mujeres deban ausentarse del trabajo o la escuela durante temporadas. Y la pandemia nos ha enseñado muy bien cuán difícil puede ser el aislamiento para los seres humanos. La falta de interacción con otros, o la ausencia de una persona con la cual expresarse puede estimular sentimientos negativos derivados del dolor y detonar depresión y ansiedad. La disfunción sexual también podría influir. La endometriosis puede causar dolor durante el coito al punto de reducir el deseo sexual, limitar la satisfacción y reducir la frecuencia de las relaciones sexuales. Esto, a su vez, puede generar inseguridad en las mujeres afectadas, miedo a ser abandonadas por sus parejas o ser rechazadas por nuevos prospectos. En algunos casos, la presión podría llevarlas a concretar relaciones sexuales no deseadas.

Los tratamientos farmacológicos, hormonales y la cirugía deberán complementarse siempre con una asistencia psicológica adecuada para proporcionar estrategias de afrontamiento efectivas que favorezcan la recuperación y lucha de las pacientes. Resulta de suma importancia que los ginecólogos, por lo general las primeras referencias a las que acudirán las pacientes, las informen sobre su condición y las diferentes opciones de tratamiento. Esto debería incluir también conversaciones sobre cómo llevar la sexualidad, derribando tabúes y creencias de género muy arraigadas, y exponiendo también las posibilidades de concebir en un futuro. Otra recomendación radica la búsqueda de grupos de apoyo que permitan compensar la falta de contacto social. Conocer e interactuar con otras mujeres que también padecen la afección podría incluso proporcionar ejemplos más reales sobre cómo lidiar con ella en el día a día.

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