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¿Cómo saber si se tiene síndrome de ovario poliquístico?

Adamed Mujer en 18 noviembre, 2020 - 9:58 am en Destacados-2, Enfermedades

El Síndrome de ovario poliquístico (SOP), también llamado hiperandrogenismo ovárico funcional o anovulación crónica hiperandrogénica, es una alteración endocrino-metabólica muy frecuente en la población femenina. “Se calcula que está presente en el 75% de las mujeres hirsutas (que tienen aumento del vello corporal), y en el 10% de las mujeres premenopáusicas“, apunta en una entrevista la doctora Reyes Balanzá, jefa del Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Universitario Doctor Peset (Valencia). A juicio de esta experta, el diagnóstico de SOP es particularmente importante debido a que identifica riesgos metabólicos y cardiovasculares, así como el potencial reproductivo de estas pacientes: “Al tener menos ovulaciones anuales pueden tardar más tiempo en conseguir un embarazo que las mujeres que no tienen ovario poliquístico, y pueden requerir técnicas de reproducción asistida”.

Además, mantiene que son mujeres que en el futuro pueden desarrollar problemas metabólicos como diabetes, hipertensión, hiperlipidemia, o cáncer de endometrio, entre otras patologías, por lo que justifica el que sean asesoradas a tiempo para prevenirlas. A día de hoy, según recuerda la ginecóloga, su etiología es incierta: “Tiene una base genética y también influyen factores ambientales, entre los que destacan la obesidad y los eventos que ocurren en la vida intrauterina (hiperandrogenismo, diabetes gestacional y sobrepeso de la madre durante el embarazo)”. Con todo ello, la doctora Balanzá indica que el SOP se manifiesta por síntomas y signos variados: Reglas irregulares, las manifestaciones cutáneas del hiperandrogenismo (aumento vello corporal, acné, por ejemplo), la obesidad, la infertilidad, la resistencia insulínica, y el aspecto poliquístico de los ovarios en la ecografía.

“El cuadro clínico es muy polimorfo y varía de acuerdo a la edad de la paciente. Por lo general, las manifestaciones clínicas se inician en el período previo a la menarquía (primera regla), con la aparición de alteraciones menstruales en los dos tercios de las adolescentes, principalmente oligomenorrea (sangrados con intervalos mayores de 45 días o menos de 9 sangrados al año), alternados con períodos de amenorrea secundaria (ausencia de sangrado por lo menos en tres meses consecutivos)”, detalla la experta.

La jefa del Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Universitario Doctor Peset (Valencia) agrega en este sentido que los trastornos menstruales se asocian frecuentemente a la obesidad o al sobrepeso por lo general, y a manifestaciones del hiperandrogenismo, siendo el hirsutismo (exceso de vello) la manifestación más clásica, aunque puede aparecer también acné o alopecia. En concreto, cita que la obesidad o sobrepeso está presente en alrededor de la mitad de las pacientes y es típicamente de tipo androide (índice cintura/cadera mayor de 0,85); por lo general se inicia en la niñez y se acentúa en la pubertad. “En las pacientes obesas y/o hiperinsulinémicas puede observarse acantosis nigricans que es una lesión cutánea de resistencia insulínica, que se presenta como una pigmentación verrucosa de color pardo oscuro que suele observarse en las zonas de pliegues”, agrega.

Con el tiempo, la doctora Balanzá dice que van cambiando las manifestaciones fenotípicas, y durante la postmenarquía y la edad reproductiva temprana predominan las alteraciones reproductivas, mientras que durante la edad reproductiva tardía y la perimenopausia se acentúan las alteraciones metabólicas. “Los riesgos a largo plazo derivan del hiperestrogenismo relativo (por falta de ovulación), que se asocia a cáncer endometrial, y de la hiperinsulinemia crónica (diabetes 2 y síndrome metabólico)”, añade.

En cuanto al diagnóstico, la ginecóloga mantiene que las pacientes con síndrome de ovario poliquístico tienen andrógenos elevados en forma discreta o moderada, al mismo tiempo que estas mujeres tienen frecuentemente (60%) una relación LH/FSH aumentada. Según concreta, la mayoría de las pacientes con este síndrome tienen anormalidades metabólicas como resistencia insulínica con hiperinsulinemia compensatoria, obesidad y dislipidemia (aumento de triglicéridos y colesterol-LDL y disminución del colesterol-HDL), por lo que es aconsejable hacer en todas ellas, independientemente del peso corporal, una evaluación de la enfermedad metabólica mediante un perfil lipídico para descartar una dislipidemia, así como un test de tolerancia a la glucosa oral con medición de insulina, para evaluar su tolerancia a la glucosa y resistencia insulínica.

“La ultrasonografía especialmente transvaginal es un procedimiento útil para detectar morfología de ovarios poliquísticos. Los criterios actualmente utilizados para definir ovarios poliquísticos son: Presencia de 12 o más folículos en cada ovario (barrido completo) que midan entre 2-9mm de diámetro y/o un volumen ovárico aumentado (mayor a 10 ml) en fase folicular temprana”, subraya la experta del Hospital Doctor Peset.

El diagnóstico del síndrome de ovario poliquístico se basa en la combinación de sus características clínicas, bioquímicas y ultrasonográficas, según asegura: “El diagnóstico debe ser planteado clínicamente y confirmado bioquímicamente. La ultrasonografía sugerente de síndrome de ovario poliquístico por sí sola no permite establecer el diagnóstico y su normalidad no lo descarta”. Sobre los tratamientos, menciona que están orientados a corregir el hiperandrogenismo, los trastornos menstruales, las alteraciones metabólicas asociadas (obesidad y resistencia a la insulina) y la ovulación, en los casos en que la mujer desee embarazo. “Por ser el síndrome de ovario poliquístico una disfunción endocrinometabólica crónica, con un fuerte componente genético, su curación espontánea es dudosa, por lo que los tratamientos deben iniciarse precozmente y ser prolongados“, concluye.

En última instancia, Balanzá destaca que el tratamiento oportuno permite prevenir las graves consecuencias que puede tener el SOP para la salud de las mujeres, tales como: enfermedad cardiovascular e hipertensión, resistencia insulínica, diabetes, diabetes gestacional, cáncer endometrial, mayor tasa de abortos y preeclampsia.

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