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¿Cuál es la mejor estrategia para abordar la obesidad en mujeres con síndrome del ovario poliquístico?

Adamed Mujer en 22 noviembre, 2021 - 4:00 pm en Destacados, Enfermedades

El doctor Javier Butragueño, coordinador del Grupo de Trabajo de Ejercicio Físico y Obesidad de la Sociedad Española de Obesidad (SEEDO) ha puesto de relieve la necesidad de concienciar al paciente de que la obesidad es una enfermedad, y de que “el entrenamiento puede ayudarle a evitar recaídas a largo plazo”. Por ello, aclara que es “determinante” contar con recomendaciones prácticas actualizadas sobre el tipo de actividad física a realizar en el tratamiento del sobrepeso y la obesidad, todo ello dentro de las unidades médicas especializadas y en Atención Primaria, y con la estrecha colaboración de los centros deportivos.

Así se ha expresado el experto en el XVII Congreso de la SEEDO, añadiendo que también considera que “la combinación de farmacología con el ejercicio podría tener un efecto positivo en la pérdida de peso graso y el mantenimiento de la masa muscular y su función”. Además, a su juicio, la identificación de los mecanismos que median la respuesta adaptativa al ejercicio “podría descubrir objetivos moleculares que guíen el diseño de nuevos medicamentos para tratar mejor enfermedades crónicas”.

Por su parte, el doctor César Bustos Martín, vocal de la SEEDO, opina que “los programas de entrenamiento deben ser atractivos, adecuados a las expectativas del consumidor, flexibles para su uso en la vida real y asequibles y rentables para los servicios de salud”. Así, también recuerda que “el control del peso es un proceso de por vida, no un objetivo a corto plazo”; además, destaca que “preguntar y evaluar, asesorar, asistir y organizar son premisas esenciales para alcanzar el éxito en un programa de pérdida de peso”.

Según las últimas publicaciones sobre el entrenamiento y el manejo de la obesidad, para preservar la masa muscular durante la pérdida de peso, se recomienda un programa de entrenamiento de ejercicios basado en la fuerza del tren inferior y superior a una intensidad moderada-alta. Igualmente, se ha confirmado que las intervenciones que combinan ejercicios aeróbicos de alta intensidad y ejercicios con cargas altas producen efectos beneficiosos que son superiores a cualquier otra modalidad en la disminución de la adiposidad abdominal, mejorando el tono muscular e incrementando la capacidad cardiorrespiratoria.

Para mejorar la sensibilidad a la insulina y aumentar la capacidad cardiorrespiratoria, se puede recomendar entrenamiento de resistencia cardiovascular, fuerza o la combinación de ambas; incluso si la persona con obesidad tiene una condición física adecuada, podría realizar entrenamientos en intervalos de alta intensidad (después de una evaluación exhaustiva del riesgo cardiovascular y bajo supervisión). En este sentido, Bustos indica que “ya contamos con evidencias sólidas que muestran cómo la mejora de la capacidad cardiorrespiratoria a largo plazo neutraliza los efectos adversos del incremento de la adiposidad así como de factores de riesgo cardiovasculares”.

SÍNDROME DE OVARIO POLIQUÍSTICO

En esta sesión también se ha puesto el foco en el síndrome del ovario poliquístico, que es un problema habitual e importante en mujeres de jóvenes. Se estima que entre un 12-16 por ciento de ellas lo sufren, afectando tanto a su salud como a la fertilidad.

En la actualidad, como aclara el farmacéutico y nutricionista deportivo Sergio Espinar, “sabemos que el 70 por ciento de ellas sufren de resistencia a la insulina, situación agravada por el sedentarismo y la obesidad”. La solución de este problema, a juicio de este profesional, “parte de controlar el porcentaje de grasa, además de fomentar el entrenamiento de fuerza como principal estrategia a la hora de mejorar la acción de la insulina”. Estos cambios, junto a la suplementación (inositol, vitamina D y anti-oxidantes), “mejoran drásticamente el pronóstico de esta patología, reduciendo el riesgo de cáncer, diabetes, infarto y obesidad”, asegura Espinar.

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