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El síndrome de ovario poliquístico, cada vez más común en mujeres jóvenes

Adamed Mujer en 23 noviembre, 2015 - 3:58 pm en Enfermedades

Desde hace algunos años se han incrementado los casos de mujeres que presentan síndrome de ovarios poliquísticos en el mundo. Antes, su incidencia era pasados los 40 años; ahora está apareciendo en etapas tempranas. Estudios plantean que su incremento está relacionado a la alimentación, el estrés, el uso indiscriminado de anticonceptivos, la obesidad y factores genéticos. El Síndrome de Ovario Poliquístico (SOP) es una patología multifuncional que presenta diversos factores, pero las alternativas para tratarlo son reducidas. Los porcentajes de mujeres que la padecen van desde un  6 a un 10%.

No existe evidencia contundente que indique por qué surgen los quistes y aunque no se puede prevenir, sí es posible evitar los factores de riesgo como son la obesidad y la disminución en el consumo de alimentos con muchos conservadores, como los embutidos y los productos enlatados. Un quiste es un folículo ovárico que se atrofia y en el cual no se observa el ovocito, que es la célula sexual de la mujer. El síndrome inicia con la formación de unas estructuras conocidas como prequistes y después se forman los quistes, los cuales se caracterizan por presentar un menor número de capas de células de la granulosa, involucradas mayormente en la producción de estrógenos, y una hipertrofia de las células de la teca, presentes en el estroma del ovario y que producen hormonas como los andrógenos y progestágenos y, en menor cantidad, estrógenos.

Este síndrome, al no causar una molestia en particular, no es detectado sino hasta que la mujer busca embarazarse y no lo logra, por lo que al acudir al médico se descubre que no ovula por la presencia de quistes a nivel ovárico. Así, 10% de las mujeres infértiles presentan quistes foliculares. Una característica fisiológica que presentan las mujeres con SOP es que son más resistentes a la insulina, por lo que se puede asociar la diabetes tipo dos. A su vez, se ha comprobado que este síndrome tiene implicaciones genéticas.

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