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El trastorno disfórico premenstrual

Adamed Mujer en 7 octubre, 2022 - 8:10 am en Enfermedades

El trastorno disfórico premenstrual (TDPM) es una afección, a veces incapacitante, que se parece mucho al típico síndrome premenstrual que sufren muchas mujeres antes de tener la regla cada mes. 

Durante el ciclo menstrual, las hormonas van cambiando, y eso da lugar a cambios de humor y de ánimo. Se estima que hasta un 75% de las mujeres que menstrúan presentan uno o más de los síntomas premenstruales, en especial irritabilidad, tensión mamaria e inestabilidad emocional.  

Pero, ¿en qué se diferencia con el TDPM? La respuesta es: en la gravedad de los síntomas. 

Este trastorno causa cambios extremos en el estado de ánimo que pueden afectar a la vida diaria de la mujer que lo sufre. Los síntomas suelen aparecer de 5 a 11 días antes de que comience el ciclo menstrual y cesan una vez que comienza el periodo, pudiendo llegar a interferir con las actividades diarias. La disforia premenstrual es una variante severa del síndrome premenstrual que afecta aproximadamente al 5% de las mujeres en edad fértil. 

¿Cuáles son sus síntomas? 

Las mujeres que sufren el TDPM pueden tener algunos de los siguientes síntomas, que pueden afectar a su bienestar físico y emocional: 

  • Irritabilidad. 
  • Sentimientos de tristeza, desesperación e, incluso, ideación suicida. 
  • Tensión o ansiedad. 
  • Ataques de pánico. 
  • Cambios de humor o ataques de llanto frecuentes. 
  • Falta de interés en actividades o relaciones cotidianas. 
  • Problemas para pensar o concentrarse. 
  • Cansancio extremo. 
  • Antojos de comida o trastorno alimentario compulsivo. 
  • Dificultades para conciliar el sueño. 
  • Sensación de estar fuera de control. 
  • Síntomas físicos, como cólicos, hinchazón, sensibilidad en los senos, dolor de cabeza y dolor en las articulaciones o los músculos. 

Los posibles tratamientos 

El trastorno disfórico premenstrual es una afección grave que dura toda la vida (crónica) que requiere un tratamiento.  

La mayoría de los tratamientos ayudan a aliviar los síntomas, pero cuando las pacientes lo interrumpen, los síntomas regresan. Por un lado, se aconseja realizar cambios en el estilo de vida de la mujer: alimentación saludable, realizar ejercicio físico de forma regular, mantener una buena higiene del sueño o el control del estrés, tal y como apunta el  estudio llamado “Síndrome disfórico premenstrual. la importancia del tratamiento no farmacológico“. 

Por otro lado, existen los tratamientos farmacológicos indicados por parte de un médico especialista. Según algunos estudios, los tratamientos más eficaces están basados en los ISRS (inhibidores de la recaptación selectiva de serotonina) o la terapia hormonal. 

Este trastorno puede conllevar discapacidad en el funcionamiento psicosocial, por lo que requiere diagnóstico y tratamiento temprano para que no se convierta en limitante para la calidad de vida de la mujer.  

 

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