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La menstruación vicariante y su relación con la endometriosis

Adamed Mujer en 16 febrero, 2021 - 10:02 am en Enfermedades

Los efectos de la menstruación y del síndrome premenstrual no afectan a todas las mujeres de la misma forma. Sin embargo, existen algunos patrones comunes que podemos esperar en todas las mujeres. Sin embargo, la menstruación vicariante nos presenta una situación bastante particular. Se trata de una condición en la que, durante el periodo menstrual, las mujeres no solo sangran a través de la vagina, sino por otras zonas del cuerpo. Generalmente, los puntos de sangrado más comunes son los ojos y la boca.

Sin embargo, estos están lejos de ser las únicas áreas en las que se puede dar el particular sangrado. De hecho, existen registros que también reportan el sangrado menstrual en áreas como la nariz, las orejas, los pezones, las axilas, el estómago, las piernas y hasta la cabeza. Según se ha visto, la explicación detrás de la menstruación vicariante es bastante similar a la de la endometriosis. Por lo general, esta última se caracteriza por un sangrado interno alrededor del útero durante el periodo menstrual.

Usualmente, se da por el crecimiento de tejido del endometrio en zonas como las trompas de Falopio, los ovarios o los músculos del abdomen. En condiciones normales, dichos tejidos solo se engrosan dentro del útero y se expulsan junto con la sangre a través de la vagina cada 28 días aproximadamente. Ahora, los tejidos que crecen fuera del útero también se desprenden, pero no tienen una vía de salida, lo que causan complicaciones.

Para el caso de la menstruación vicariante, se podría decir que se lleva la endometriosis a otro nivel. La menstruación vicariante simplemente puede desarrollarse en cualquier parte de cuerpo. De allí que los tejidos endometriales que llegan a crear en los ojos, por ejemplo, causen que las mujeres sangren a través de sus cavidades oculares durante el periodo. A estas alturas, sabemos que condiciones como la endometriosis pueden desencadenar variadas complicaciones –entre ellas, incluso la infertilidad–. Pero, por su lado, la menstruación vicariante aún no ha mostrado tener este tipo de efectos tan graves.

De hecho, esta suele ser mucho más leve en el resto del organismo de lo que sería la hemorragia vaginal normal. En estos casos, la mayor molestia serían los dolores, ya que el desprendimiento del tejido endometrial en zonas como los ojos o la nariz pueden llegar a ser muy dolorosos. Asimismo, la situación puede interponerse en la vida cotidiana de las mujeres y dificultar sus actividades durante esos días. Por fortuna, a pesar de lo poco que se sabe sobre la condición, la menstruación vicariante tiene algunas alternativas de tratamiento.

Dependiendo del área del sangrado, la menstruación vicariante puede recibir diferentes nombres. Por ejemplo, cuando este se da en la nariz se la conoce como meloplanía. Por su parte, el de la cabeza se conoce como cefalomenía y el de los ojos como hemorragia conjuntival. Para algunos de los casos más externos, como los que se dan en axilas y piernas –causando llagas– se ha abordado la situación cerrando las heridas. En otros casos más delicados, como en la hemorragia conjuntival, se han introducido tratamientos de terapia hormonal junto a intervenciones quirúrgicas para eliminar el tejido sangrante.

Igualmente son apenas los primeros pasos camino a poder dar una explicación más completa a la menstruación vicariante y a desarrollar medios para tratarla. Debido a su rara incidencia, aún es muy difícil estudiarla en profundidad pero se espera que con con el paso del tiempo se pueda aprender más sobre ella y cómo hacerle frente.

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