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Los bajos niveles de una hormona en el segundo trimestre del embarazo se vinculan a la depresión posparto

Adamed Mujer en 19 marzo, 2017 - 12:00 pm en Enfermedades

En un estudio a pequeña escala de mujeres con trastornos del estado de ánimo previamente diagnosticados, investigadores de la Universidad Johns Hopkins informaron que niveles inferiores de la alopregnanolona durante el segundo trimestre del embarazo, se asociaron a una mayor probabilidad de desarrollar depresión posparto en las mujeres que ya tenían un riesgo conocido por sufrir desórdenes previos. En el informe publicado en la revista Psychoneuroendocrinology, los investigadores dicen que estos hallazgos podrían conducir a nuevos marcadores para un diagnóstico precoz y así establecer estrategias preventivas para esta enfermedad, que afecta entre un 15 a un 20% de las mujeres que dan a luz.

Investigadores advierten que se trata de un estudio observacional en mujeres que ya están diagnosticadas con un trastorno del estado de ánimo y que tomaban antidepresivos o estabilizadores del estado de ánimo, y que no establece una causa y efecto entre este metabolito de la progesterona y la depresión posparto. Pero sí, dicen, se suman a la evidencia de que las perturbaciones hormonales durante el embarazo son un punto de partida a tener en cuenta para realizar nuevas intervenciones. 

La depresión posparto afecta al importante vínculo temprano entre la madre y el niño. Si no se trata tiene consecuencias potencialmente devastadoras e incluso letales para los dos. Los bebés de las mujeres con este trastorno pueden ser descuidados y tienen problemas para comer, dormir y desarrollarse normalmente, y se estima que el 20% de las muertes maternas posparto son debidas al suicidio, según el Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos.

“Muchos estudios anteriores no habían mostrado que la depresión posparto estuviera vinculada a niveles de las hormonas del embarazo, sino más bien a la vulnerabilidad de una embarazada a las fluctuaciones de estas hormonas, y tampoco identificaron ninguna forma concreta para saber si una mujer podría desarrollar o no depresión posparto”, dice la autora del estudio Lauren M. Osborne, directora adjunto del Centro de los Trastornos del humor de la Mujer de la Johns Hopkins y profesora asistente de psiquiatría y ciencias conductuales de la Facultad de Medicina de esta Universidad. “Para nuestro estudio, nos fijamos en una población de alto riesgo como son las mujeres que habían sido diagnosticadas con trastornos del estado de ánimo y nos preguntamos qué podría estar haciéndoles más susceptibles de sufrir la enfermedad”.

Analizaron 60 mujeres embarazadas entre los 18 y 45 años que habían sido previamente diagnosticadas con un trastorno del estado de ánimo, tales como depresión o trastorno bipolar. Casi un tercio habían sido previamente hospitalizadas debido a complicaciones de su trastorno del estado de ánimo, y el 73% tenía más de una enfermedad mental. Durante el estudio, tres de cada cuatro participantes utilizaron medicamentos psiquiátricos, incluidos antidepresivos o estabilizadores del estado de ánimo, y el mismo porcentaje de las participantes estuvieron deprimidas en algún momento durante la investigación ya fuera durante el embarazo o poco después del parto.

Durante el segundo trimestre (alrededor de las 20 semanas de embarazo) y el tercer trimestre (34 semanas de embarazo), cada participante hizo una prueba para evaluar su estado de ánimo y les extrajeron 40 mililitros de sangre. Cuarenta participantes participaron en la recogida de datos en el segundo trimestre, y 19 de estas mujeres, desarrollaron depresión posparto. De las 58 mujeres que participaron en la recogida de datos del tercer trimestre, 25 desarrollaron depresión posparto. 38 mujeres participaron en las dos colecciones de datos trimestrales. Los investigadores midieron los niveles en sangre de progesterona y alopregnanolona, ​​un subproducto a partir de la descomposición de la progesterona y conocida por sus efectos calmantes y efectos anti-ansiedad.

Los investigadores no encontraron ninguna relación entre los niveles de progesterona en el segundo o tercer trimestre del embarazo y la probabilidad de desarrollar depresión posparto. Tampoco encontraron ninguna relación entre los niveles del tercer trimestre de alopregnanolona y la depresión posparto. Sin embargo, hicieron notar una relación entre la depresión posparto y niveles disminuidos de niveles alopregnanolona en el segundo trimestre. De acuerdo con los datos del estudio, una mujer con un nivel de alopregnanolona de 7,5 nanogramos por mililitro tenía un riesgo de un 1,5% de desarrollar depresión posparto. Con la mitad de ese nivel de hormonas (aproximadamente 3,75 nanogramos por mililitro), una madre tenía una probabilidad del 33% de desarrollar el trastorno. Por cada nanogramo adicional por mililitro de alopregnanolona, ​​el riesgo de desarrollar depresión posparto se reducía en un 63%.

“Todas las mujeres tiene altos niveles de ciertas hormonas, incluyendo la alopregnanolona, ​​al final del embarazo, por lo que decidimos buscar antes en el embarazo para ver si podíamos desmenuzar pequeñas diferencias en los niveles hormonales que pudiesen predecir con mayor precisión la depresión posparto” dice la experta. Debido a que los datos del estudio sugieren que los niveles más altos de alopregnanolona en el segundo trimestre parecen proteger contra la depresión posparto, estudiarán si la alopregnanolona se puede utilizar en mujeres con riesgo para prevenir la depresión posparto. Los investigadores advierten que se necesitan estudios adicionales más grandes para determinar si las mujeres sin trastornos del estado de ánimo muestran los mismos patrones de niveles de alopregnanolona vinculados al riesgo de depresión posparto. Si los futuros estudios confirman un impacto similar las pruebas para detectar niveles bajos de alopregnanolona en el segundo trimestre podrían ser utilizadas como un biomarcador para predecir aquellas madres que están en riesgo de desarrollar depresión posparto.

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