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Niveles altos de ácidos grasos se asocian a un riesgo mayor de cáncer de mama

Adamed Mujer en 16 julio, 2020 - 4:27 pm en Enfermedades

Los niveles elevados de ácidos grasos saturados y “trans” están asociados a una mayor densidad mamaria, lo que se considera un factor de riesgo para el cáncer de mama, según ha comprobado un equipo de investigadores españoles.

Por el contrario, las mayores concentraciones en sangre de ciertos ácidos grasos omega-6 están ligados a un menor porcentaje de tejido mamario denso.

El trabajo ha sido realizado por científicos del Centro de Investigación Biomédica en Red de Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP) y el Centro Nacional de Epidemiología del Instituto de Salud Carlos III, que han analizado la relación entre los niveles de ácidos grasos en sangre y la densidad de la mama en casi 1.400 mujeres premenopáusicas y han publicado sus conclusiones en la revista The Journal of Nutrition.

“Los mecanismos biológicos por los que los ácidos grasos podrían influir en la densidad mamográfica son todavía desconocidos, y pueden mediar en esta asociación los procesos inflamatorios o un efecto directo sobre el tejido graso de la mama”, ha explicado en una nota la investigadora Virginia Lope, una de las coordinadoras de este estudio epidemiológico.

Densidad mamográfica y dieta

La densidad mamográfica es la cantidad relativa de tejido fibroglandular, que se aprecia en color claro en la mamografía, y constituye un importante factor de riesgo de cáncer de mama, han recordado estos centros de investigación.

El desarrollo de este tejido mamario denso puede verse influenciado por factores dietéticos, por lo que la identificación de los nutrientes que puedan influir en su mayor desarrollo es de especial interés para la prevención de este tipo de neoplasias (formaciones anómalas en un tejido).

Con ese objetivo, el CIBERESP y el Instituto de Salud Carlos III pusieron en marcha este estudio, que ha sido realizado en colaboración con el Centro de Diagnóstico Médico del Ayuntamiento de Madrid (Madrid Salud).

El trabajo se ha centrado en evaluar la asociación entre los niveles relativos de ácidos grasos, algunos biomarcadores de su metabolismo interno, y la densidad mamográfica, en una muestra de casi 1.400 mujeres premenopáusicas que acudieron a la Unidad de Radiodiagnóstico de Mama del Ayuntamiento de Madrid.

Hasta el momento, todos los estudios desarrollados en este campo se habían centrado en dilucidar la relación entre la densidad mamaria y el consumo de ácidos grasos utilizando cuestionarios de frecuencia alimentaria y analizando sólo los grandes grupos de ácidos grasos, pero sin analizar cada uno de ellos de forma individual.

Sin embargo, según han explicado los investigadores, solo algunos ácidos grasos (los omega-3 y omega-6 esenciales y los ácidos grasos trans) se obtienen únicamente de los alimentos, y el resto de ácidos grasos, aparte de ser ingeridos por la dieta, también pueden ser sintetizados internamente y sus concentraciones en suero no representan exactamente lo que una persona come y no son por lo tanto tan buenos indicadores de la ingesta alimentaria”.

Por eso es interesante, según este equipo de científicos, analizar las concentraciones en sangre de cada uno de los ácidos grasos, tanto los que dependen directamente de la dieta como los que no, para ir un paso más allá que permita entender la relación de cada uno de ellos con la densidad mamográfica.

Los resultados obtenidos de este trabajo, liderado por Virginia Lope y Marina Pollán, permitieron observar que las mujeres con elevados niveles séricos de ácidos grasos saturados (presentes en carnes, lácteos, aceites y productos grasos) mostraron una mayor densidad mamográfica. Además, elevadas concentraciones relativas del ácido graso monoinsaturado palmitoleico (que, a parte de su síntesis en el organismo, puede derivarse del consumo de grasas animales y aceites vegetales y marinos), así como altas concentraciones de los ácidos grasos trans palmitelaídico (presente en la carne de rumiantes y en productos lácteos con alto contenido en grasa) y elaídico (contenido en una amplia variedad de alimentos industriales) también se asociaron con una mayor densidad mamaria.

Por el contrario, las mujeres con elevados niveles séricos de determinados ácidos grasos omega 6, como el ácido linoleico (presente en aceites vegetales, frutos secos y semillas) y su derivado, el ácido araquidónico, mostraron menor densidad mamaria.

En este sentido, los investigadores subrayan la importancia de seguir ampliando el conocimiento de los mecanismos implicados en estas relaciones, “abordando en nuevos estudios los ácidos grasos de forma individual, ya que sus efectos sobre la glándula mamaria parecen diferir incluso dentro del mismo grupo”.

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