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El estrés oxidativo, culpable de numerosos casos de infertilidad

Adamed Mujer en 13 mayo, 2021 - 9:49 am en Fertilidad

El estrés oxidativo está implicado en la mayoría de los casos de la infertilidad humana. Está provocando el envejecimiento de diferentes órganos del cuerpo humano, y los órganos reproductores no son una excepción. Afecta tanto a los espermatozoides como a los óvulos, y provoca diferentes tipos de problemas de fecundación, así como anomalías del desarrollo preimplantacional de los embriones, el mismo proceso de la implantación (anidación) de los embriones en el útero, y un riesgo elevado de abortos involuntarios y anomalías de la descendencia.

El efecto nocivo del estrés oxidativo sobre la calidad de espermatozoides está bien conocido desde hace más de 30 años e, inicialmente, se le asociaba con tabaquismo, el consumo de drogas y con exposiciones profesionales a sustancias tóxicas.

En el organismo femenino, el estrés oxidativo es objeto actualmente de un intenso estudio a nivel molecular. En un artículo publicado por los directores de la Clínica MARGen de Granada en la revista International Journal of Molecular Sciences, se enumeran diferentes genes cuyas anomalías pueden causar este fenómeno. Sin embargo, los efectos del malfuncionamiento de aquellos genes aparecen cuando ya es demasiado tarde, con importantes consecuencias en la cantidad y la calidad de los óvulos. A menudo, el origen está en malos hábitos alimentarios y una vida sedentaria. En otros casos la causa principal es la endometriosis. Además, los problemas genéticos causan una predisposición a un envejecimiento ovárico prematuro.

La información sobre el impacto del estrés oxidativo sobre la calidad y la cantidad de los óvulos forma una base de nuevos tratamientos de diferentes patologías femeninas. Los autores granadinos subrayan que «el tratamiento está fundado en la activación de sistemas antioxidantes para eliminar las especies reactivas del oxígeno sobrantes. Sin embargo, la elección de los fármacos más adecuados, utilizados solos o en combinación, depende de una evaluación profunda de la condición de cada mujer. Básicamente existen dos tipos de antioxidantes, indirectos y directos.

El estrés oxidativo tiene su origen en un desequilibrio entre la producción de especies reactivas del oxígeno y la eliminación de los productos sobrantes de las células. Si bien, la producción de especies reactivas del oxígeno es un proceso necesario para dotar las células de la energía utilizada en varios procesos intracelulares, la acumulación excesiva de estas moléculas puede tener efectos devastadores, causando daños importantes en las mitocondrias, los orgánulos responsables del metabolismo energético. Además, las especies reactivas del oxígeno se escapan, tarde o temprano, de las mitocondrias dañadas y atacan a otros componentes celulares, incluyendo su material genético (ADN).

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