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La importancia del yodo para el correcto funcionamiento de la tiroides

Adamed Mujer en 31 enero, 2019 - 6:58 pm en Hormonas

La tiroides es uno de los órganos más esenciales y con mayor poder en la maquinaria que compone nuestro organismo. Se trata de una glándula con forma de mariposa situada en la base del cuello, justo debajo de la nuez, cuya labor consiste en la fabricación de hormonas conocidas como tiroxina (T-4) y triyodotironina (T-3). Estas circulan por el flujo sanguíneo y cooperan prácticamente en todos los procesos que se realizan en el organismo, desde la regulación del metabolismo y el ritmo cardiaco hasta la liberación de la energía o la creación de las proteínas.

En ocasiones, esta glándula sufre un agrandamiento anormal o bocio, lo que no necesariamente significa la aparición de un tumor o un cáncer, sino que puede indicar que tiene dificultades para crear hormonas tiroideas, lo que se conoce como hipotiroidismo, o al revés, que las produce en exceso o hipertiroidismo. Otras veces, esta glándula funciona correctamente agrandada y continúa con su labor de producción de hormonas tiroideas.

Independientemente de las formas que curse, el bocio común suele conllevar hinchazón del cuello, ronquera, dificultad al tragar (disfagia), sensación de tirantez en la garganta e incluso dificultad para respirar. Aunque hay que tener en cuenta que no todos los casos presentan síntomas.

¿Qué causa el bocio?
Según el portal Mayo Clinic, la aparición del bocio se asocia con diversos trastornos inmunitarios como la enfermedad de Craves, en la que los anticuerpos atacan a la tiroides y esta produce hormonas en exceso; o Hashimoto, que daña la tiroides, lo que conlleva la producción insuficiente de hormonas. Otras veces, su desarrollo está estrechamente relacionado con el embarazo, ya que durante éste la placenta fabrica la hormona coriogonadotropina humana, que en ocasiones puede conllevar el agrandamiento de la glándula; o con la inflamación, que causa dolor en la tiroides y, a veces, va acompañada de una producción deficitaria de la hormona tiroxina.

No obstante, el principal causante del bocio es la carencia de yodo. Tal y como apunta el citado portal Mayo Clinic, este micromineral «es esencial para la producción de hormonas tiroideas y se encuentra principalmente en el agua de mar y en el suelo de las zonas costeras. En los países en vías de desarrollo, las personas que viven en el interior, o en zonas elevadas, a menudo tienen deficiencias de yodo y pueden padecer bocio cuando la tiroides se agranda, en un esfuerzo por obtener más yodo. La deficiencia inicial de yodo puede empeorar aún más si la persona lleva una dieta alta en alimentos inhibidores de la hormona tiroidea, como repollo, brócoli y coliflor«.

El riesgo de sufrir bocio se incrementa con la edad, siendo mucho más frecuente a partir de los 40 años. Según la Clínica Universidad de Navarra, «aumenta con la edad hasta llegar a un 60% de los casos en mujeres con una edad superior a los 60 años». Y es que el género femenino es el más propenso a padecer trastornos tiroideos y bocio, incrementándose durante la menopausia y el embarazo.

Yodo, el gran aliado
Una vez más, la despensa desempeña un papel fundamental en el estado de salud. En este caso, el gran aliado es, tal y como hemos anticipado, el yodo. Este micromineral es fundamental para que la tiroides pueda producir con normalidad hormonas tiroideas y, por lo tanto, prevenir el bocio y los trastornos relacionados. La cantidad diaria recomendada varía en función de la edad y el género.

No obstante, los adultos deberían consumir entre 100 y 150 microgramos diarios o, para hacernos una idea, media cucharada pequeña. A las mujeres embarazadas se les aconsejar aumentar en un 50% la ingesta, es decir, 250 microgramos. Tal y como apunta la OMS, «este microelemento no solo es fundamental para el correcto desarrollo del feto y los niños, sino también para la salud de las mujeres».

Conviene aclarar que el organismo es incapaz de producir por sí mismo este oligoelemento y, además, no lo almacena, por lo que debemos proveérselo a través de la dieta. Podemos encontrarlo agregado a la sal común, que se comercializa en todos los supermercados y, para quienes no lo sepan, no modifica sus características organolépticas. No obstante, su consumo es solo una ayuda, por lo que debemos completar los niveles a través de la alimentación. ¿Qué alimentos contienen yodo de forma natural?

  • Pescados y mariscos que provienen del mar como el atún, el bacalao, las almejas o los camarones. Las algas son excelente proveedoras de yodo, de hecho consumir un gramo de algunas variedades, como la nori, sobrepasa cinco veces el límite recomendado. Por ello, es importante consumirlas con moderación, puesto que podemos provocar justo el efecto contrario, producir la alteración de la tiroides o hipertiroidismo.
  • Lácteos, como la leche, el yogur o el queso; los alimentos que incluyen cereales, como la avena o el pan de centeno; y las patatas proveen generosas cantidades de este mineral.
  • Frutas y vegetales. En líneas generales, todos ellos comportan yodo, si bien es cierto que la cantidad dependerá de la riqueza en este mineral que contenga el suelo en el que se han cultivado, así como de los fertilizantes utilizados. Por tanto, no podemos averiguar cuánta cantidad de yodo y en qué proporción tienen unas espinacas o unas acelgas.

 

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