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La dieta mediterránea, perfecta para combatir los sofocos y cambios de la menopausia

Adamed Mujer en 30 octubre, 2015 - 1:47 pm en Menopausia

Muy pocas mujeres conocen cuál va a ser su día a día a partir de la llegada de la menopausia y los profundos cambios internos que sufre el cuerpo. Esta etapa no se limita a sofocos frecuentes, alteraciones del sueño y engordar cuatro kilos. El organismo sufre importantes modificaciones para adaptarse a una nueva época. Se trata de una etapa de transición entre un periodo fértil de la vida y la vejez. Son unos años de adaptación hasta que cesa la menstruación. Aunque no es una enfermedad, la menopausia provoca síntomas molestos que alteran la dinámica social y laboral.

Sin embargo, esas dolencias que afectan a nuestra vida, como los sofocos, el insomnio o las alteraciones del estado anímico «son síntomas signos menores», como advierte la ginecóloga Lola Ojeda, que fue ponente en el V Fórum Mujer y Menopausia celebrado este mes en Madrid. «Existen otros signos más importantes que implican un riesgo para la salud tanto a nivel óseo como cardiovascular. Si no diagnosticamos la pérdida de masa ósea a tiempo durante la menopausia no podremos prevenir futuras lesiones cuando seamos mayores. En esta etapa no se percibe que perdemos calcio, no notamos dolor, pero cuanto tengamos 70 años si vamos a notar las fracturas y lesiones. El sistema cardiovascular también hay que cuidarlo, porque las mujeres perdemos estrógenos durante esta etapa y nos equiparamos a los hombres en el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares. Además, la grasa se redistribuye por el cuerpo, aumenta el peso y si no se controla también se puede sufrir obesidad, con todos los riesgos que eso implica para la salud».

Todas las pérdidas que se sufren durante la menopausia «se pueden compensar siguiendo la dieta mediterránea. Utilizando los productos de cada estación, cocinados de forma tradicional. No se puede prescindir de las verduras, las legumbres, el pescado en general y los cereales. La fruta no hay que tomarla en exceso porque contiene muchos azúcares. Basta con dos o tres piezas al día. Tampoco abusar de la carne roja, solo consumirla una vez a la semana. En su lugar, comer carnes blancas como el pollo o el pavo. Y evitar el consumo excesivo de café y bebidas gaseosas».

Para compensar la pérdida de masa ósea, Ojeda recomienda los productos lácteos, enriquecidos en calcio o vitamina D, así como frutos secos, legumbres y verduras. Y para cuidar el sistema cardiovascular aquellos alimentos que contengan Omega 3 y 6, es decir frutos secos, pescados azules… «Hay que desterrar de la dieta los platos preparados distorsionados con sustancias que se añaden para su conservación», concluye.

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