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La importancia de afrontar la menopausia de forma positiva

Adamed Mujer en 21 octubre, 2016 - 10:00 am en Menopausia

En pleno siglo XXI la mujer ya no ve la menopausia como un signo de decrepitud si no solo como una etapa de cambio que puede significar estar en la mejor época de su vida. Conlleva una serie de alteraciones en su calidad de vida, pero se pueden aliviar por lo que es un motivo de consulta creciente entre los profesionales de la salud. Cada 18 de octubre se celebra su día mundial como una forma de concienciar de la importancia de la evaluación y prevención en la salud de las mujeres durante este periodo. Básicamente, la menopausia es el cese definitivo de la actividad ovárica tanto en lo que se refiere a su función reproductiva como endocrina debido a un déficit de estrógenos y progesterona. No debe confundirse con el climaterio o perimenopausia, la etapa de transición que suele durar entre uno y cinco años.

Un final que no está libre de contratiempos. El declive de las hormonas conlleva la presencia de ciertos síntomas. Puede resultar banal, sin embargo, hay un porcentaje que lo pasa realmente mal. El 70% se ve afectado y, de ahí, un 25% ve muy reducida su calidad de vida. La bajada de estrógenos ocasiona sequedad vaginal y disminución del deseo en algunas mujeres, lo que provoca que la vida sexual se vuelva ‘incómoda’. Es más, lleva consigo un mayor riesgo de involución del aparato genital (lo que se conoce como atrofia genital), que supone más infecciones. Un estudio sobre la atrofia vulvovaginal en cuatro países europeos, entre ellos España, publicado el pasado marzo en la revista Climateric, concluye que los síntomas de dicha atrofia son frecuentes en las mujeres posmenopaúsicas y que esto constituye un impacto en la calidad de vida y la satisfacción sexual. Sin embargo la mujer es consciente y solicita las medidas oportunas para mantener íntegro su desarrollo personal. La menopausia también se asocia con una tendencia a ganar peso, aunque según los expertos es un aumento de la grasa corporal que tiende a localizarse en el abdomen. Además, uno de los síntomas más peligrosos es el mayor riesgo de osteoporosis y de enfermedades cardiovasculares, como el infarto. Sin olvidar los temidos sofocos.

“Cuando los ovarios dejan de ejercer su función es común que muchas mujeres padezcan síntomas vasomotores. Este cuadro consiste en la aparición de sofocos y sudores nocturnos que originan insomnio y ansiedad”, apunta Plácido Llaneza, presidente de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM). De hecho, un trabajo sobre alteraciones del sueño y menopausia, publicado en junio en la revista Menopause, subrayaba el incremento de insomnio y otros trastornos en las mujeres posmenopaúsicas en comparación con las que aún no han llegado a este periodo. Lo que está claro es que hoy se cuenta con muchas más herramientas para frenar los síntomas. El primer paso es establecer cuáles están presentes y en qué etapa se encuentra la mujer. La menopausia señala solo la última menstruación, pero los cambios hormonales abarcan un período previo denominado premenopausia o transición menopáusica, y uno posterior, llamado postmenopausia.

Existen muchas opciones de tratamiento, desde fitoestrógenos hasta administración de hormonas por diferentes vías: oral, vaginal o transdérmica. Además, hay procedimientos específicos para evitar la osteoporosis. Tal y como afirma Llaneza, “el tratamiento de elección es la reposición de las hormonas que el ovario ha dejado de producir. La terapia hormonal es obligada en las mujeres en las que la menopausia acontece antes de los 40 años. Además puede ser usada siempre que los beneficios superen a los riesgos”. A pesar de ser ideal para las mujeres en la etapa de cambio, no es un tratamiento que se pueda poner a cualquier edad. Solo cuando se tienen menos de 60 años o han transcurrido menos de diez desde la última regla y no existen contraindicaciones para su uso. Las reticencias siempre surgen de sus posibles secuelas pero los efectos secundarios están muy controlados si se da en la etapa temprana y a dosis bajas.

En lo que todos los especialistas de la salud de la mujer se ponen de acuerdo es la importancia de afrontarlo de una forma positiva. La receta para superar con éxito este periodo parece sencilla: estilo de vida saludable, con dieta sana y ejercicio; acudir a un especialista que conozca bien la etapa; y aplicar los tratamientos que sean necesarios.

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