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Fases del ciclo menstrual: la maduración folicular y la fase lútea

Adamed Mujer en 7 octubre, 2015 - 1:55 pm en Menstruación

La menstruación forma parte de un ciclo, que de media dura unos 28 días (aunque puede durar entre 21 y 35 días) y que tiene dos fases muy diferenciadas. Más allá de tener el propósito de la reproducción, provoca cambios importantes en cómo se sienten las mujeres por eso es importante conocer bien en qué consiste cada fase. El ciclo comienza el primer día de la menstruación, durante la cual el cuerpo se libera del recubrimiento del útero o endometrio, y la sangre sale al exterior a través de una pequeña abertura del cuello uterino, para después pasar por la vagina. Los dos o tres años tras la menarquía, los ciclos suelen ser irregulares; como lo son a partir de los 40 años, hasta que la mujer entra en la menopausia.

Las hormonas tienen un papel fundamental en el ciclo menstrual. En primer lugar ayudan a que el útero expulse el endometrio, provocando contracciones que causan el dolor o molestia. Durante los primeros días, la foliculoestimulante (FSH) segregada por la glándula pituitaria, estimula los ovarios para que ‘fabrique’ óvulos: en cada folículo hay un óvulo inmaduro, y de ellos algunos son estimulados para generar estrógenos, cuyo nivel se eleva con el crecimiento de los folículos. Es el momento en el que el folículo que domina hace que su óvulo madure. Es la fase de maduración folicular.

En ese momento, el folículo dominante se acerca con su óvulo dentro a la superficie del ovario, y más tarde, con el desarrollo avanzado, ocupa la mitad del mismo, es cuando lo llamamos ‘de Graaf’ o preovulatorio. Con la maduración completa, el óvulo, es liberado del ovocito y empieza su recorrido por la trompa de Falopio, empezando así la fase lútea. Al ovular se pueden sentir dolores punzantes, aunque no siempre es así, ni siquiera en todos los ciclos de una misma persona. Los estrógenos ayudan al endometrio a recubrirse de nutrientes y se segrega por la vagina una mucosidad cervical que es favorable para el esperma y que suele ser fina y de color transparente o blanco turbio.

El destino del óvulo es el útero, dónde queda alojado durante unas 24 horas. Para entonces los niveles hormonales se habrán disparado desde antes de esa fecha, y se mantendrán elevados, pero en el caso de que el óvulo no sea fertilizado decrecerán. El óvulo tiene una vida limitada en el interior del útero, pero los espermatozoides son capaces de sobrevivir entre 3 y 5 días, para tener más oportunidades de fecundarlo. Los días previos a la ovulación también se consideran fértiles por ese motivo.

Cuando la ovulación ha finalizado, el folículo segrega progesterona, que es la hormona que ayuda al endometrio a crecer, puesto que si se fecunda el óvulo, deberá crecer en un lugar apropiado. Si se produce un embarazo entra en juego la hormona gonadotropina coriónica; ayudando al mantenimiento del endometrio, hasta que la placenta pueda reemplazarle en su trabajo. En caso contrario… las hormonas provocarán su eliminación de forma gradual, culminando en la menstruación. Esta segunda mitad del ciclo abarca desde el día 15 hasta el 28, y se caracteriza por el desprendimiento del endometrio; pero también por los cambios físicos y emocionales que caracterizan el síndrome premenstrual.

Tristeza, intranquilidad, retención de líquidos, pesadez, estreñimiento, dificultades para dormir, piel seca… son sólo alguno de los síntomas de este síndrome que aparece durante la tercera semana y la cuarta del ciclo y que desaparecen con la menstruación. El ejercicio suave, el descanso, la ingesta de líquidos y los alimentos frescos ayuden mejor esta etapa.

 

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