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Cómo beneficiarse de las «vitaminas» del sol

Adamed Mujer en 23 mayo, 2018 - 3:22 pm en Salud

La vitamina D es un micronutriente necesario para evitar la descalcificación de nuestros huesos y prevenir el desarrollo de enfermedades como la diabetes tipo 2 o la esclerosis múltiple. A su vez, favorece el crecimiento fetal, es indispensable para recién nacidos y muy útil para las mujeres menopáusicas. Sin embargo, no está claro que sea una gran ayuda frente al cáncer.

Un estudio de la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC, en su acrónimo en inglés) recientemente ha concluido que las altas concentraciones de esta molécula en el organismo no disminuyen el riesgo de padecer cáncer de pulmón. No es la única duda en torno a las capacidades del micronutriente. De acuerdo al director del Instituto Oncológico OncoHealth, Jesús García Foncillas, «han surgido diferentes estudios que promueven o contradicen la función de la vitamina D como un factor de quimioprevención para los tumores de pulmón, colon y mama. Muchas veces los factores que pueden sesgar el valor de la vitamina no se tienen tan en cuenta o no se miden tan bien. Es díficil, aún, extraer conclusiones».

Aún con todo, muchas personas pueden verse beneficiadas por la suplementación de esta vitamina. Entre ellas, las mujeres embarazadas y menopáusicas. Como explica el ginecólogo del Hospital QuirónSalud San José, Carlos Piñel, «se está recomendando suplementar la vitamina D en el embarazo; entre algunos beneficios se ha teorizado que pueda prevenir algunos de los estados hipertensivos durante la gestación». A su vez, diferentes estudios están demostrando que beneficia el crecimiento fetal. Por otro lado, puede ser de ayuda en la menopausia. «Al cambiar el perfil hormonal -explica el doctor Carlos Piñel-, químicamente muy protector con el metabolismo del hueso, están muy expuestas a fracturas. Un primer paso en la prevención de la osteoporosis es el suplemento de vitamina D y calcio».

Los recién nacidos también necesitan un aporte extra. Tal y como asevera la pediatra del Hospital Universitario QuirónSalud Madrid, Inmaculada Bodegas, «se suplementa a todos los recién nacidos, desde los quince días hasta el año con 400 unidades de vitamina D. A partir del año, una alimentación equilibrada y una moderada exposición solar es suficiente».

Sin embargo, no nos exponemos al sol lo suficiente. Y eso es un problema cuando el 90% de esta vitamina se obtiene mediante la radiación solar. Mientras que el 10% restante procede de la dieta, principalmente a través de lácteos y de pescado azul. Un problema de déficit vitamínico que afecta a tres cuartas partes de la población mundial durante gran parte del año. También a los españoles. Pese a ser un país tan soleado, cada vez pasamos más tiempo encerrados en casa o en el trabajo sin recibir así la cantidad de radiación solar necesaria. Y todo esto ocurre sin que necesitemos de exposiciones muy prolongadas. «De junio a septiembre -explica la jefa del servicio de Dermatología del Hospital La Luz, Silvia Pérez- con que nos dé el sol durante cinco minutos en un 25% de la superficie cutánea ya tenemos la vitamina D que necesitamos».

Pese a sus beneficios, el exceso de vitamina D es perjudicial por lo que solo deben tomarse suplementos siempre que un análisis de sangre demuestre un déficit vitamínico. Solo debemos preocuparnos de exponernos en breves periodos de tiempo fuera de las horas más nocivas, como las del mediodía. Y siempre con abundante protector solar. Ya que, como indica el jefe de la Unidad de Dermatología del Hospital Ruber Internacional, Luis Pastor, «los protectores solares no inhiben la estimulación de la vitamina D».

Afortunadamente, la sociedad española está cada vez más concienciada sobre la necesitad de fotoprotegerse. «Los padres -según afirma la pediatra Inmaculada Bodegas- tienen mucho interés en que expliquemos las medidas de la fotoprotección solar». Pero aún existen falsos mitos. Entre ellos, la creencia de que solo hay que preocuparse de los lunares. «El 70% de los melanomas -según asevera la dermatóloga Silvia Pérez- surgen en piel donde no tenemos ningún lunar».

Sin embargo, décadas atrás esta preocupación no existía. Y, como recuerda Inmaculada Bodegas, la piel tiene memoria. «Cualquier quemadura cutánea o eritema solar puede producir o aumentar mucho el riesgo de producir cáncer en la edad adulta. El daño que puede producir esa exposición solar se concentra en las dos primeras décadas de la vida».

Debido a esto, se ha producido un auténtico «boom» de casos de cáncer de piel en España. El 80% se produce en la cara, la zona más expuesta al sol. La cantidad de desfiguraciones y cicatrices en la cara son bastante comunes». Por suerte, el arsenal terapéutico con el que combatir el carcinoma cutáneo no ha dejado de crecer con los años. Sin embargo, el oncólogo Jesús García Foncillas recuerda que aún hay casos de melanoma que no se pueden curar. El mejor tratamiento es la prevención, pese a que el pronóstico ha mejorado.

Uno de los principales avances es que ya no es necesario aplicar siempre quimioterapia en una situación metastásica. «Hoy disponemos de terapias biológicas dirigidas a mutaciones concretas y cada mutación tiene un tratamiento biológico distinto». También contamos con inmunoterapia, un tipo de tratamiento que ayuda al sistema inmunoterapia a combatir el cáncer. La inmunoterapia aún no cura, pero prolonga la supervivencia. «Pero todavía estamos lejos de pensar -indica García Foncillas- en la curación definitiva y no está exenta de efectos secundarios. Es una herramienta más que tiene sentido en casos bien seleccionados».

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