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¿Cómo tomar el sol de forma saludable? 10 consejos para ponerse morena sin riesgos

Adamed Mujer en 26 mayo, 2016 - 7:38 am en Salud

El sol favorece la síntesis de vitamina D, lo que ayuda al metabolismo de los huesos, el bienestar psicológico y la activación. Sin embargo, con la exposición excesiva al sol, la piel se ve agredida y reacciona activando varios mecanismos de defensa, como el moreno. “El resultado es una cascada de reacciones bioquímicas en la piel, en la que los melanocitos fabrican melanina. La melanina se distribuye y se instala en las células, actuando como un paraguas frente a la radiación solar y protegiendo el núcleo de la célula del daño oxidativo”, explica Patricia Martínez Rodes, farmacéutica de la Farmacia Ocarasa, en Orihuela.

Martínez sigue explicando que el sol tiene dos tipos de radiaciones que pueden afectar negativamente, los rayos UVA y los UVB. Cada uno de ellos tiene sus consecuencias para la salud. Los primeros son los responsables del envejecimiento de la piel, las alergias solares y el daño celular. Las UVB, por su parte, son los responsables del bronceado. También causan quemaduras, inmunosupresión, daño celular y síntesis de vitamina D. En cualquier caso, “la exposición a ambas de forma excesiva o incontrolada puede, a largo plazo, provocar daños en las células y favorecer la formación de radicales libres”, asegura. Una vez se tienen claras las consecuencias de los rayos solares, existen una serie de recomendaciones para tomar el sol de forma saludable.

  1. Máximo de 30 minutos al día de exposición directa. La exposición directa debería ser de entre 10 y 30 minutos al día, siempre evitando hacerlo entre las 12 y las 16 horas, que es cuando los rayos tienen mayor incidencia.
  2. Siempre con crema solar.  “Hay que utilizar una crema solar con factor de protección alto, entre 30 y 50+”, considera la experta. “En una primera exposición la piel está más sensible y nunca habría que usar un factor de protector inferior a 15”. Además, cuanto más blanca y pecosa es la piel, mayor riesgo tiene de quemarse.
  3. Aplicación 30 minutos antes. Es importante la aplicación del fotoprotector media hora antes de la exposición solar, sin olvidar partes más sensibles como empeines, cuello y orejas.
  4. Aplicación cada dos horas. Para que no pierda su efecto, la crema solar se ha de reponer cada dos horas. “Si estamos en remojo o sudando, tendremos que reaplicar más a menudo”, advierte Martínez.
  5. Sin escatimar con la cantidad de producto. Es importante aplicar suficiente cantidad de producto porque, si no, el índice que nos indica el protector solar se verá reducido.
  6. Mejor una crema solar que un bronceador. Martínez indica que “los bronceadores están diseñados para que la piel se broncee más rápidamente y, para ello, aporta ingredientes humectantes e hidratantes, extractos de vegetales y aceites. Sin embargo, los filtros que incorporan suelen ser bajos y presentan una escasa o nula protección”. Al tomar el sol con índices de protección bajos, aunque depende del fototipo de piel, por norma general, contraviene los consejos de la Asociación Española de Dermatología y Venereología (AEDV).
  7. Prohibido quemarse. La farmacéutica es clara, “si la piel se quema no se va a broncear”. La razón es que el bronceado es una respuesta defensiva de la piel a la agresión del sol. “Dicho mecanismo activa la formación de melanina de manera gradual. Si realizamos una exposición intensa y sin protección, la piel no tiene tiempo de sintetizar la melanina y no se va a poner morena. En cambio, sí se verá dañada, favoreciendo el envejecimiento, la destrucción de la dermis o la aparición de manchas solares y alergia”.
  8. Los protectores solares orales son un buen complemento. La crema solar es el elemento esencial, pero los protectores solares vía oral son un buen complemento. Estos productos suponen un incremento en el aporte de antioxidantes, extractos vegetales, omega 3 y 6, selenio y vitaminas A, C y E, entre otras.
  9. La alimentación también ayuda. La experta sugiere consumir frutos ricos en vitamina C, E, licopeno y betacaroteno, como tomates, zanahorias, cerezas, arándanos, melón, aguacate, naranjas, kiwi, etc.
  10. Proteger ojos y pelo El sol no sólo afecta a la piel, por ello, al exponerse, Martínez sugiere utilizar gafas de sol homologadas y gorro.

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