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Medidas muy sencillas que reducen un 90% el riesgo de problemas graves en la piel

Adamed Mujer en 21 junio, 2019 - 12:43 pm en Salud

El sol es la fuente de la vida en la tierra: nos proporciona luz, calor, energía y vitamina D, tan beneficiosa para la salud. Sin embargo, y como prácticamente todo, la sobreexposición al sol a lo largo de nuestra vida puede pasarnos factura. Las quemaduras solares repetidas en las mismas zonas o tener muchos lunares, entre otras circunstancias, aumenta el riesgo de padecer enfermedades relacionadas con la piel, y en especial, el cáncer. Las previsiones de la Red Española de Registros de Cáncer (Redecan) para este 2019 apuntan que se diagnosticarán más de seis mil nuevos casos de melanoma, y la OMS ha informado que el cáncer de piel tipo no melanoma ha superado los setenta mil.

Según explica el doctor Miguel Sánchez Viera, director del Instituto de Dermatología Integral (IDEI), más del 90% de los cánceres de piel se podrían evitar. “Afortunadamente, el cáncer de piel es uno de los pocos tumores que se pueden evitar con medidas preventivas”, explica. Frente a esto gana relevancia y urgencia preguntarnos cómo podemos protegernos del sol para evitar enfermedades en la piel y, en concreto, cuáles son las medidas más seguras que podemos adoptar, sobre todo ahora que estamos en los días con más horas de radiación solar y la época del año en que más nos exponemos al sol.

1. Usar una adecuada fotoprotección

La principal medida para evitar el cáncer de piel es la fotoprotección, que debe realizarse desde que una persona nace, ya que el daño que provoca la radiación solar sobre el ADN de las células de la piel es acumulativo y llega un momento en el que el mecanismo de reparación celular deja de funcionar, dando lugar a un cáncer de piel. “Debemos conseguir que la población sepa que, si no se sobreexponen a las radiaciones ultravioletas, pasando horas bajo el sol en playas, piscinas, montaña, mientras se practica un deporte al aire libre y sin crema solar, se puede reducir hasta en un 90% la probabilidad de tener un cáncer de piel”, enfatiza el doctor Viera.

Entre las pautas a tener en cuenta destaca no tomar el sol en las horas centrales del día, es decir, entre las 12:00 y las 17:00 horas; utilizar crema solar durante todo el año con un índice de protección SPF mínimo de 30, que se debe elevar a 50 durante la primavera y el verano; aplicar la crema fotoprotectora media hora antes de la exposición solar y reaplicar cada dos horas y después de cada baño. Además enfatiza que no se debe exponer al sol a los menores de 3 años. “El motivo es que su sistema inmunológico cutáneo no es todavía maduro y no puede hacer una protección eficiente del daño de la radiación solar” explica el experto. También considera importante utilizar gorros y sombreros para proteger las zonas de cara y cabeza, y usar ropa holgada y ligera para cubrir el cuerpo durante los meses de más sol y radiación.

2. Una revisión dermatológica al año

El objetivo de las revisiones dermatológicas es detectar cualquier lesión en la piel que tenga capacidad de malignizarse y, en ese caso, extirparla, evitando que degenere en un cáncer de piel. Además, de esta revisión anual para detectar en etapas iniciales cualquier tumor cutáneo, lo que eleva la tasa de curación a casi el cien por cien de los casos, desde el IDEI recomiendan también realizarse una dermatoscopia. “Se trata de una prueba que se realiza mediante equipos de fotografía digital que realizan un mapa seriado de nuestra piel, asociado a la detección de lesiones sospechosas mediante microscopio de superficie, que además va almacenando las imágenes para poder hacer un seguimiento y comparación posterior. Además, como analiza la forma, el color, el diámetro y la evolución, facilita la toma de decisiones en cada momento”, aclara el especialista.

3. Autoexploración

La última medida que contribuye a minimizar el riesgo de padecer cánceres de piel es la exploración y análisis en casa de lunares o lesiones sospechosas en la piel, sobre todo de las heridas que no se curan. “Lo ideal es realizar una autoexploración una vez al mes, ayudándonos con espejos o pidiendo ayuda a algún familiar para ver zonas complicadas, como son la parte trasera del cuerpo, el cuero cabelludo o detrás de las orejas. Es un examen que no debería llevarnos más de diez minutos y que puede realizarse tras salir de la ducha”, explica el director del IDEI.

Para este experto, este simple gesto, haciéndolo de forma regular y acudiendo al dermatólogo ante cualquier duda o sospecha, minimiza al máximo la posibilidad de desarrollar problemas con un cáncer de piel.

De todos modos, existen diferentes tipos de cánceres de piel, de modo que las señales a las que se debe estar atento y que se deben tener en cuenta y alertarnos son:

– Los crecimientos de zonas en la piel que aumenten de tamaño y que tengan aspecto nacarado, traslúcido, bronceado, marrón, negro o multicolor.

– Las heridas o llagas que pican, duelen, sangran o forman costra y que no sanen en un máximo de tres semanas.

– Los lunares o manchas de nacimiento que experimente cualquier cambio de forma, tamaño, color… al que nos tienen acostumbrados. “Para esta última cuestión se ha creado la denominada regla del ABCDE de los lunares, donde A significa asimetría, B corresponde a bordes irregulares, C se interpreta como cambios en el color, D es un diámetro superior a 0,6 cm, y E se interpreta como un lunar que evoluciona en cuanto tamaño, forma o color en poco tiempo”, detalla el doctor Viera a la hora de establecer las cuestiones que deben alertarnos.

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