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Los pros y los contras de los diferentes anticonceptivos femeninos

Adamed Mujer en 22 marzo, 2018 - 3:06 pm en Sexo

A la espera de que se haga realidad la píldora masculina o se desarrollen otros métodos anticonceptivos enfocados a los hombres, además del preservativo –único junto al femenino que evita el embarazo y además previene del contagio de enfermedades de transmisión sexual (ETS)–, nunca está de más conocer todos los pros y contras de cada una de las opciones dirigidas a las mujeres.

“A la hora de elegir el más adecuado debemos analizar varios factores como la edad, la situación hormonal, el número de compañeros sexuales… Cuando no se tiene pareja estable, lo mejor es utilizar el preservativo masculino. No solo protege de embarazos, sino también de enfermedades de transmisión sexual (VIH​, hepatitis, clamidia, gonorrea…), así como del virus del papiloma humano (VPH) –precursor del cáncer de cuello uterino–. El preservativo femenino también tiene estas mismas ventajas pero es más aparatoso, caro y difícil de encontrar”, asegura la doctora Elena Castellanos, ginecóloga del Centro Médico Teknon, quien hace un repaso de los principales:

1. Preservativo femenino

Es una especie de bolsa cilíndrica o ’calcetín’ que se introduce en la vagina y se adapta a ella quedando ‘medio floja’. Están hechos de una película delgada de plástico suave (nitrilo), transparente y tienen aros flexibles en ambos extremos. También pueden ser de látex. Están lubricados por dentro y por fuera con un lubricante de silicona.

Mantiene a los espermatozoides fuera de la vagina, evita el embarazo y –al igual que el masculino– reduce el riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual (ETS). No son difíciles de utilizar, pero requieren algo de práctica y al menos un ensayo previo. Como efecto secundario pueden producir irritación en la vagina o el pene en aquellas personas sensibles al lubricante, plástico o látex. No son muy populares, las ventas son muy bajas.

2. Diafragma

Es un capuchón de látex o de plástico blando que se introduce en la vagina y cubre el cérvix. El borde contiene un resorte firme y flexible que lo mantiene en su lugar. Se utiliza con crema, gel o espuma espermicida para mejorar su eficacia. Funciona impidiendo la entrada del esperma en el cérvix uterino, además de contener espermicida.

Viene en distintos tamaños por lo que el ginecólogo ha de ‘tomar medidas’ a la paciente para ver cuál es el más idóneo a su tamaño de vagina. No conviene utilizarlo antes de 6 meses post parto, pues la vagina está relajada, se puede desplazar y disminuir su eficacia. Si está bien puesto ni la mujer ni su pareja lo notan. Tampoco se mueve al caminar o al cambiar de postura.

Ha de introducirse antes de la relación sexual y dejar en la vagina durante 6 horas posteriormente a esta, lo que en algunas mujeres provoca irritaciones. Una vez extraído se lava con agua y jabón y puede durar hasta 2 años.

3. Píldora anticonceptiva

Las píldoras anticonceptivas contienen hormonas –estrógenos o progesterona–, que al ser ingeridas diariamente, pasan a la sangre desde el intestino y producen una señal en nuestro organismo que hace que la ovulación quede inhibida y la mujer no pueda concebir. Por este motivo, también se conocen como “anovulatorios”.

Las más conocidas son las que llevan estrógenos y progesterona. Además de bloquear la ovulación actúan sobre el endometrio –parte interna del útero–. Se toman de forma alterna durante 21 o 24 días. Al dejarlas –durante siete o cuatro días, respectivamente– su efecto sobre el endometrio cesa y se produce la menstruación, es decir, se tiene una regla provocada. Algunas marcas contienen unas pastillas ‘blancas’ o de placebo que se toman para no perder la costumbre, pero no contienen ningún medicamento. Desde hace unos años se comercializan pastillas con estrógenos y progesterona que no se dejan de tomar y la regla se tiene cada tres o seis meses.

En el caso de las que contienen solo progesterona, la ovulación está frenada pero al tomarse todos los días sin descanso, la regla no viene o viene de forma irregular. Esto las convierte en menos populares y que se reserven solo en casos donde hay una contraindicación frente a la toma de estrógenos (durante la lactancia materna, mujeres que fuman…).

Hay muchas marcas en el mercado. Varían según qué tipo de estrógeno o progesterona contengan, así como las dosis y la forma de tomarlas. La primera toma ha de hacerse el primer día de regla para que sean efectivas desde ese momento y no sea necesario un método de apoyo.

Además de su efecto anticonceptivo, la píldora de estrógenos y progesterona se utiliza para tratar otros problemas en las mujeres como los dolores menstruales, las reglas irregulares, el exceso de vello o el acné.

La píldora tiene fama de engordar, pero los estudios demuestran que, manteniendo la misma dieta y nivel de ejercicio, la gran mayoría de mujeres que toman la píldora no aumentan de peso. Está contraindicada en mayores de 35 años que fuman por riesgo de infartos y otros problemas en la coagulación. Las más jóvenes que desean tomar la píldora deberían dejar de fumar, aunque como segunda opción pueden plantearse tomar la pastilla con solo progesterona.

4. Anillo vaginal

En un anillo de silicona que se arquea ligeramente y se introduce en la vagina como si fuese un tampón. Su efecto es idéntico al de las pastillas con estrógenos y progesterona, pero en este caso las hormonas pasan de la vagina a la sangre produciendo la señal en el cerebro para el bloqueo de la ovulación.

Se introduce el primer día de regla y se deja en la vagina durante 21 días. Al retirarlo la regla viene. Tras siete días de descanso ha de insertarse un nuevo anillo. Los efectos beneficiosos y secundarios son los mismos que los de las pastillas, pero para algunas mujeres resulta más práctico por no tener que recordar cada día el hecho de tomar la pastilla. Una vez introducido en la vagina no se nota –tampoco lo percibe la pareja al tener relaciones sexuales­–.

5. Parche anticonceptivo

Es un parche de color beige de unos tres centímetros de lado que se aplica en la piel de cualquier parte del cuerpo –excepto en las mamas–, desde donde se descarga estrógeno y progesterona a la sangre, produciendo la señal en el cerebro que inhibe la ovulación.

Se aplica desde el primer día de regla y se deja una semana pegado a la piel. Al séptimo día se cambia por otro y así hasta un total de tres parches. Tras estos 21 días, se descansan siete sin parche y, entonces, se menstrúa. De nuevo se reinicia el patrón de un parche por semana –tres veces con una de descanso–. El pegamento puede producir un ligero enrojecimiento o alergia en la piel. Es más cómodo que las pastillas, pues no ha de recordarse cada día, pero es menos ‘discreto’ que las pastillas y el anillo –al estar a la vista–.

6. Inyectables

Es una inyección de progesterona que se introduce en nuestro músculo y que se va liberando lentamente a la sangre, produciendo la señal de inhibición de la ovulación durante tres meses –tras los que deberá volver a ponerse–. No es muy popular, pues el patrón de menstruación se hace muy irregular y algunas mujeres experimentan aumento de peso, cefaleas y acné. También existen inyecciones que combinan estrógeno y progesterona, pero deben ponerse mensualmente.

7. Implante

Son una o varias varitas de silicona que el ginecólogo coloca bajo la piel con anestesia local, desde donde lentamente se va liberando progesterona a la sangre para producir la señal que bloquea la ovulación.

Se emplea mucho en países en vías de desarrollo donde el acceso a otros métodos es difícil. “Las autoridades sanitarias o las ONG organizan campañas de colocación de implantes, que son métodos de larga duración”, explica Castellanos. En nuestro país se utiliza, pero tampoco es muy popular por producir un patrón de reglas irregulares y en algunos casos retención de líquidos, cefaleas y acné. Duran en general 5 años y también se retira con una pequeña intervención.

8. El dispositivo intrauterino (DIU)

Es un armazón de plástico que tiene una espiral de metal o una vaina de progesterona que el ginecólogo introduce a través del orificio del cuello uterino. Se deja allí alojado de tres a cinco años. Cambia el medio en el interior de la cavidad uterina, de modo que no permite la implantación del embrión.

Se recomienda su uso exclusivamente en mujeres con pareja estable o sin riesgo de infecciones de transmisión sexual. No es imprescindible haber tenido hijos para su uso. El más clásico es de metal (cobre, oro…), pero su desventaja es que alarga la regla de algunas mujeres uno o dos días más o hace que sea más abundante.

Mientras que el DIU con progesterona atrofia el endometrio, de manera que el sangrado es muy escaso o inexistente. Tiene efecto anticonceptivo y además disminuye el sangrado menstrual, por lo que se emplea mucho en mujeres con reglas abundantes. La cantidad de progesterona que libera a la sangre es muy escasa, la mayoría no experimentan los efectos de esta hormona (retención de líquidos, cefaleas, acné). Hay dos marcas que ofrecen uno más pequeño y con menos dosis (para aquellas que aún no han sido madres).

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