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Los trastornos alimentarios pueden revelarse en la infancia

Adamed Mujer en 7 febrero, 2019 - 1:21 pm en Trastornos

Un nuevo estudio señala que un peso anormalmente alto o bajo durante la infancia aumenta significativamente el riesgo de padecer trastornos de la alimentación en la adolescencia. Estos rasgos son herramientas útiles para identificar, mucho antes del período crítico (la adolescencia), a los niños más propensos a verse afectados por estos trastornos graves.

Los resultados, fruto de un trabajo conjunto de investigadores de la Universidad y del Hospital Universitario de Ginebra (Suiza) junto con colegas estadounidenses de la Universidad de Carolina del Norte, deben alertar a los pediatras sobre este importante problema de salud pública.

La anorexia nerviosa, la bulimia o el trastorno por atracón generalmente comienzan en la adolescencia y producen impotencia tanto en los jóvenes pacientes como en sus familias. Estos trastornos de la conducta alimentaria son comunes y plantean la cuestión de la detección temprana.

Los trastornos alimentarios
Los trastornos de la alimentación incluyen todas las patologías relacionadas con la la restricción de alimentos, como en el caso de la anorexia nerviosa; y con la sobrealimentación, en cuyo caso los jóvenes se involucran, muy rápidamente y con pérdida de control, como en la bulimia nerviosa o el trastorno por atracón.

Si bien estos trastornos se clasifican inicialmente como afecciones psiquiátricas, cada vez más estudios muestran que también están en juego múltiples factores biológicos y ambientales. “Cualquiera que sea el origen de estos trastornos, es esencial fortalecer su prevención y detección temprana y, por lo tanto, identificar los factores de riesgo que son visibles desde los primeros años de vida”, advierte en un comunicado Nadia Micali, profesora de la Facultad de Medicina de la Universidad de Ginebra.

Señales de advertencia en la infancia
Para identificar posibles causas comunes de trastornos de la alimentación, los investigadores analizaron datos de 1.502 participantes en un gran estudio longitudinal británico que siguió durante más de 20 años el peso de padres e hijos. Estos datos se registraron desde el nacimiento hasta los 12 años de edad. Después, fueron evaluados por trastornos de la alimentación a los 14, 16 y 18 años.

“Nuestros resultados muestran que una diferencia significativa en las trayectorias de peso en niños pequeños indica un mayor riesgo de trastornos de la alimentación”, señala el profesor Zeynep Yilmaz, de la Universidad de Carolina del Norte. “Por lo tanto, un índice de masa corporal (IMC) bajo (alrededor de 0,5 puntos en comparación con el promedio) a los 2 años en los niños y a los 4 años en las niñas, es un factor de riesgo para el desarrollo de la anorexia nerviosa en adolescentes“.

“Hasta ahora, hemos tenido muy poca orientación sobre cómo identificar a los niños que podrían estar en mayor riesgo de desarrollar trastornos de la alimentación más adelante”, explica la profesora Cynthia Bulik, experta en trastornos de la alimentación en la Universidad de Carolina del Norte. “Al observar los registros de crecimiento de miles de niños a lo largo del tiempo, vimos perfiles de alerta temprana”.

Clínicamente, esto significa que los pediatras deben prestar especial atención a los niños que se mantienen por debajo de la curva de crecimiento durante la infancia. Esto podría ser una señal de advertencia temprana de riesgo de padecer anorexia nerviosa. Lo mismo se aplica a los niños que superan y se mantienen por encima de la curva de crecimiento, factor que aumenta su riesgo de padecer otros trastornos de la alimentación, como la bulimia nerviosa y el trastorno por atracón.

Factores de riesgo y detección temprana
Aunque los trastornos alimentarios son esencialmente de naturaleza psiquiátrica, el estudio destaca la necesidad de examinar también los factores de riesgo metabólicos, además de los componentes psicológicos, socioculturales y ambientales.

Las diferencias en el peso corporal en la niñez de los adolescentes que más tarde desarrollaron trastornos de la alimentación comenzaron a surgir a una edad muy temprana, demasiado pronto para ser causadas por presiones sociales para adelgazar o hacer dieta. Una explicación más probable es que los factores metabólicos subyacentes, impulsados ​​por la genética, podrían predisponer a estos individuos a la desregulación de peso.

“Esto está en la misma línea que otro de nuestros trabajos genéticos, que ha resaltado un componente metabólico a la anorexia nerviosa”, detalla el profesor Micali. “Nuestros resultados también resaltan el riesgo multifactorial de trastornos de la alimentación y la necesidad de desarrollar herramientas de detección temprana que podrían utilizarse como parte de los controles de rutina por todos los pediatras”. Cuanto más pronto se identifique el problema, mejor podrá manejarse, especialmente si se brinda apoyo a toda la familia.

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